"Honeydew": Una Película que Deja a los Progresistas con un Mal Sabor de Boca
En 2020, en medio de una pandemia global que tenía a todos encerrados en sus casas, el director Devereux Milburn lanzó "Honeydew", una película de terror que se estrenó en el Festival de Cine de Nightstream. La trama sigue a una joven pareja que, tras un viaje de campamento, se encuentra varada en una zona rural de Nueva Inglaterra. Buscando refugio, terminan en la casa de una anciana y su hijo, donde las cosas toman un giro siniestro. Esta película no solo es un festín para los amantes del horror, sino que también es un golpe directo a la sensibilidad de aquellos que prefieren un cine más políticamente correcto.
Primero, hablemos de la audacia de "Honeydew". En un mundo donde el cine está cada vez más controlado por la corrección política, esta película se atreve a ser diferente. No se preocupa por complacer a todos ni por seguir las normas de lo que es "aceptable". En lugar de eso, se sumerge en lo grotesco y lo perturbador, recordándonos que el cine de terror no está hecho para ser cómodo. Es un recordatorio de que el arte no siempre tiene que ser un espacio seguro.
La película también desafía las expectativas al no ofrecer personajes con los que sea fácil simpatizar. En lugar de los típicos héroes y heroínas, "Honeydew" nos presenta a personajes complejos y, a menudo, desagradables. Esto es un golpe a la narrativa liberal que insiste en que todos los personajes deben ser modelos de virtud. En la vida real, las personas son complicadas, y esta película no tiene miedo de mostrarlo.
Además, "Honeydew" no se detiene en su crítica a la cultura de la victimización. En lugar de presentar a sus protagonistas como víctimas indefensas, los muestra como individuos que toman decisiones cuestionables y enfrentan las consecuencias. Esto es un recordatorio de que, en última instancia, somos responsables de nuestras propias acciones, un concepto que parece haberse perdido en la narrativa actual.
La ambientación de la película también es un elemento clave que desafía las normas. Al situarse en una zona rural, "Honeydew" se aleja de las ciudades progresistas y nos lleva a un lugar donde las reglas son diferentes. Este cambio de escenario es un recordatorio de que no todo el mundo vive bajo las mismas normas y que hay lugares donde la vida es más cruda y menos controlada por las normas sociales modernas.
La música y el diseño de sonido de "Honeydew" son igualmente provocativos. En lugar de las melodías suaves y predecibles que a menudo se encuentran en el cine convencional, la banda sonora de esta película es inquietante y discordante. Esto no solo aumenta la tensión, sino que también desafía la idea de que el arte debe ser siempre agradable al oído.
Finalmente, "Honeydew" es un recordatorio de que el cine de terror no está hecho para ser un espacio seguro. Está diseñado para desafiar, para incomodar y para hacernos cuestionar nuestras propias creencias. En un mundo donde el cine está cada vez más controlado por la corrección política, "Honeydew" es un soplo de aire fresco. Es una película que no tiene miedo de ser diferente y que no se disculpa por ello.
En resumen, "Honeydew" es una película que desafía las normas y que no tiene miedo de ser diferente. En un mundo donde el cine está cada vez más controlado por la corrección política, esta película es un recordatorio de que el arte no siempre tiene que ser un espacio seguro. Es un festín para los amantes del horror y un golpe directo a la sensibilidad de aquellos que prefieren un cine más políticamente correcto.