La banda surcoreana N.Flying ha dado un gran salto hacia lo desconocido con su álbum “Hombre en la Luna”, liberado el 7 de junio de 2021, demostrando que los coreanos saben hacer algo más que perfeccionar teléfonos inteligentes o invadir nuestras pantallas de televisión. Este álbum emergió desde Seúl, la meca ferviente de las actuaciones altamente coreografiadas, para ofrecer una inolvidable colección de canciones que resuena en todo el mundo. De la mano de la compañía FNC Entertainment, el grupo añade a su último año un grito musical potente que deja a los eternos aburridos del liberalismo culturaloliendo el polvo a su paso.
En este álbum, N.Flying se topa, literalmente, con la luna. Pasan de ser chicos de pop a astronautas emocionales, brindándonos un recorrido cósmico que muchos críticos han encontrado refrescantemente audaz. Por si fuera poco, tiene el descaro de desafiar los límites y las corrientes musicales actuales con su rítmico paseo espacial. Es inevitable que los amantes de lo políticamente correcto sientan sus plumas ligeramente erizadas al escuchar la apertura "Moonshot”, un tema levantado en torno a un sonido robusto y una lírica que podría hacer a cualquiera levantarse de su silla. El título parece un guiño al programa espacial estadounidense, pero al escucharlo, te das cuenta de que esto no es un homenaje, sino un asalto musical sin precedentes.
¿Por qué “Hombre en la Luna” es un golpe lunar? Porque representa esa valentía de estar en la cara oculta del arte, de atreverse a lanzar música rock con la misma pasión con que los más conservadores luchan contra el exceso de la cultura pop vacía y superficial. El álbum desafía las aguas calmadas de los estándares convencionales, en un intento de reavivar las emociones casi perdidas en una industria dominada por ritmos calculados y coreografías sincronizadas a milímetros de perfección.
No hace falta un telescopio para detectar que N.Flying ha intentado transmitir un mensaje claro, uno que dice: ¡vamos a hacerlo a nuestra manera! Algo que difícilmente gusta a los apóstoles del consenso cultural. La canción "Ask" tiene unas vibras que piden abiertamente respuestas. No importa si la escuchas desde Nueva York o Tokio; este álbum explora un espacio que nos fuerza a mirar al espejo y cuestionar lo evidente. El espacio temático entre lo personal y lo universal es un campo de batalla que N.Flying explora con habilidad y un toque de irreverencia que encanta y molesta a partes iguales.
Mientras que muchas bandas se contentan con adaptarse y seguir modas, N.Flying da un paso audaz hacia un territorio musical y lírico que francamente hace que te detengas a considerar. Con cada pista, desde "Comma" hasta "Undo", la banda provoca una reacción única. Crean una experiencia que, aunque podría no gustar a todos, no dejará a nadie indiferente. Aquí es donde su verdadero atractivo se pone de manifiesto, tomando riesgos artísticos que unos pocos se atreverían a replicar, desafiando el Establishment acostumbrado a la repetición y la seguridad.
La experiencia es completa con ritmos potentes y letras que absorben. Sin concesiones, "Hombre en la Luna", se adentra en mareas profundas con un sonido electrizante que te deja sin aliento. Es una ráfaga de innovación fresca y letra que llega directa al punto sin rodeos. Frente a algunos álbumes que sólo buscan colarse en la radio, este parece decir 'oye, estas son nuestras reglas'.
Alrededor de canciones como “Video Therapy”, es difícil contemplar a estos músicos sin apreciar su capacidad de experimentación. Dejan cayendo pistas como migajas de pan para que los oyentes las sigan. No hay un camino claro ni directo; su rebeldía se manifiesta en formas que intrigan y chocan con las fórmulas más predecibles del pop moderno. La habilidad de N.Flying para derrumbar expectativas se refleja a cada paso.
Este álbum no es sólo música, sino un viaje emocional y mental, un reflejo de la incertidumbre que caracteriza nuestros tiempos modernos. Si este álbum es algo, es una declaración de independencia musical que no claudica ante lo esperado. Hacen de cada pista una aventura única mientras continúan reinventándose como méritos propios.
Finalmente, cabe reconocer que este “Hombre en la Luna” tiene la osadía de hablar alto y claro de lo que realmente importa a través de su exploración artística, una obra que se coloca más allá de lo convencional y nos recuerda que la verdadera música todavía puede sorprender y desafiar. Estos chicos son astronautas del rock y su progreso en la escena musical global es un testimonio de que, contra todo pronóstico, la creatividad no está muerta y todavía tenemos mucho por explorar en el universo sonoro.