En el vasto y a veces predecible universo del cine, apareció en 2013 una joya que desafía y fascina: 'Genial'. Esta película, dirigida con maestría por Ludi Boeken, es probablemente el antídoto perfecto para aquellos que buscan un respiro del catecismo cinematográfico de Hollywood acostumbra a ofrecer. 'Genial' nos transporta a un contexto único e histórico, abordando la historia de un héroe olvidado de la Segunda Guerra Mundial, un tema que por sus propios méritos debería ser recorrido más a menudo.
¿Quién es ese héroe, te preguntas? 'Genial' no teme traernos a Aristides de Sousa Mendes, un cónsul portugués que desafió las órdenes de su propio gobierno, salvando miles de vidas al otorgar visas a refugiados perseguidos por los nazis. Aquí es donde el cine brilla, escapando del típico tratamiento de la narrativa victimista y mostrando actos genuinos de valentía y sacrificio, características que a menudo escapan del radar pop actual.
La elección de Ludi Boeken para liderar 'Genial' no es accidental. Boeken, conocido por su audaz dirección y rechazo a las convenciones narrativas complacientes, terminando regalándonos una obra con sustancia. A diferencia de esas películas embebidas en efectos especiales y vacías de mensaje, 'Genial' prefiere centrarse en la esencia humana y en los valores perdurables que deberían ser el estándar, no la excepción. Aquí la trama se sostiene por sí misma con poderosos diálogos y actuaciones que no piden permiso ni disculpas.
'Genial' se filmó en varios países, indicando un interés genuino por recrear fielmente los entornos europeos de la década de 1940. Es una labor económica en recursos pero rica en espíritu, ofreciendo un testimonio visual de su época. Por lo tanto, 'Genial' logra ser no solo visualmente atrayente, sino también históricamente instructiva, algo cada vez más raro en nuestro actual panorama artístico cargado de clichés y propaganda.
Lo interesante es que 'Genial' no adquirió un reconocimiento masivo, lo cual es francamente una sorpresa. Cuando el mercado está inundado de historias repetitivas de superhéroes con poco que decir, películas como 'Genial' deberían recibir protagonismo. La película captura la importancia de enfrentar la opresión con un coraje inquebrantable que solo la verdadera historia puede ofrecer. Pero tal es el estado de las cosas, donde lo provocador y lo auténtico suele ser relegado al rincón por ser 'problemático'.
Pero hay algo que 'Genial' tiene que va más allá de su narrativa: un llamado a la acción. No para movilizarse bajo banderas huecas ni para ser usados como peones en juegos identitarios, sino para recordarnos que existen ideales que valen la pena defender con dignidad. Y, ¿qué mejor que la historia de un hombre que afrontó las represalias para iluminar este mensaje?
De alguna manera, esta película ofrece una especie de mirada alternativa al mainstream actual, una oportunidad de redescubrir lo que significa ser genuinamente valiente en una época donde la palabra 'valentía' parece haber sido secuestrada por aquellos con una agenda política.
En resumen, 'Genial' es una magnífica obra cinematográfica que se escapa de las restricciones contemporáneas del cine progresista, iluminando nuestra pantalla con el tipo de historia que empodera desde la verdad y la justicia. Una lección, quizás, para aquellos que creen que el arte solo debe servir a un propósito: su propósito. Es una obra que indiscutiblemente merece una mayor apreciación, y tal vez nosotros, los espectadores, podríamos aprender un par de cosas de un cónsul portugués que tuvo el coraje de desafiar lo imposible.