¿Quién diría que en el mundo del cine un esqueleto podría levantar tanta controversia? Estamos hablando de "Esqueleto 3", la última entrega de una saga que ha causado todo tipo de debates desde su primera aparición. La historia se desarrolla en una metrópoli distópica donde un grupo de androides busca liberar a la humanidad (¿suena familiar?) de un sistema opresivo. Sí, esa misma narrativa que algunos adoran porque la ven como una representación de su cruzada personal contra cualquier forma de autoridad o tradición – aunque terminen sin ofrecer soluciones reales.
Ah, el encanto del cine y su capacidad para simplificar y a veces falsear la complejidad de la condición humana. El lanzamiento de "Esqueleto 3" ha sido recibido con entusiasmo, especialmente entre aquellos que adoran las historias de rebelión sin límites (y sin sentido, dirían otros). La película fue presentada el 5 de octubre en una plataforma de streaming, asegurándose así que alcance a una vasta audiencia global. El porqué de su popularidad es simple, aunque enojará a algunos: aprovecha la moda de criticar y tratar de derribar al "sistema" sin jamás plantear alternativas viables. Esta moda fascina a quienes adoptan una postura de protesta permanente pero que no mueven un dedo cuando se cae en la cuenta de que el sistema, aunque imperfecto, les permite disfrutar de su lujoso café diario y de las comodidades modernas. Claramente, la historia de estos androides es más una fantasía escapista que un comentario social sustancial.
"Esqueleto 3" viene con todos los efectos especiales que esperamos de una producción de gran presupuesto. Las explosiones son impresionantes, y las escenas de acción, innegablemente, ofrecen el entretenimiento que uno busca en una tarde relajada. Pero, ¿acaso un espectacular despliegue visual puede compensar un discurso trillado? Para algunos la respuesta es sí, siempre y cuando puedan emitir críticas superficiales al "enemigo" de turno. Lo interesante no es solo quien ve la película, sino también quiénes están detrás de ella. La lista de productores y directores está llena de nombres alineados con la agenda de Hollywood que estamos acostumbrados a ver hoy en día, donde lo políticamente correcto muchas veces toma precedencia sobre el arte de contar una buena historia llena de verdadera sustancia.
Algunos dirán que "Esqueleto 3" refleja el eterno conflicto entre los poderosos y los oprimidos. Claro, pero esa es la misma narrativa que se nos ha vendido hace años. Añádele algunos efectos CGI y unos cuantos discursos sobre el poder del individuo y voilà, tienes una receta segura para calentar las emociones sin exigirles que piensen demasiado. Para una audiencia que prefiere sentir que están "haciendo algo" con su consumo de medios, sin realmente tener que dejar la comodidad de su sofá, esto es oro puro.
Ahora bien, "Esqueleto 3" no es ni la primera ni la última obra en seguir este camino trillado. Lo curioso es que mientras la trama está construida alrededor de un levantamiento contra un régimen opresivo, deja cuidadosamente a un lado cualquier reflexión sobre lo que precisamente hace opresivo a ese régimen en primer lugar. Será que no quieren enfadar a la evidente audiencia que se alimenta de estas historias cada día. Sospechoso, ¿no les parece?
El cine es una poderosa herramienta cultural y de comunicación, eso es innegable. Sin embargo, uno no puede evitar preguntarse si "Esqueleto 3" no debería haber aspirado a más que a ser solo otra voz en una multitud de productos culturales que se contentan con hacerse llamar disruptivos mientras repiten la misma fórmula. Pero hey, esto es Hollywood, y al final del día, lo que cuenta son las entradas y los clics. La pregunta que deberíamos hacernos es si estamos dispuestos a recompensar con nuestra atención y dinero a aquellos que sirven siempre la misma sopa rehecha, pero con una guarnición CGI más elaborada.
Para aquellos que adoren los efectos y las carreras sin fin dentro de distopías CGI, "Esqueleto 3" será una delicia. Sin embargo, aquellos que busquen en el cine algo más que reflejar un espejo de ideologías y clichés verán a través de la caliente niebla de una narrativa sin fuerza real. Y, como muchos saben, los "perros que ladran no muerden", y en lo que se refiere a cambiar el mundo, parecen ladrar demasiado estos días.