Para algunos, la música es solo ruido. Pero cuando un EP captura la esencia de una era, las cosas se ponen interesantes. Esto es exactamente lo que hace "Es (EP)", el cuarto extended play lanzado en 2018 por el enigmático artista donostiarra. En una España siempre a la caza de la próxima estrella musical, "Es (EP)" se abre paso con una creatividad desbordante y una producción impecable que reta el status quo de la industria.
El proyecto de cuatro canciones se grabó en Donostia, un lugar conocido por su vibrante escena cultural. Su éxito no es solo el resultado de la habilidad lírica del artista, sino también del contexto vital en el que se desarrolló: una España dividida por las políticas de austeridad y una juventud dispuesta a redefinir su identidad. El EP nos ofrece un fresco sonoro que combina pop, electrónica y matices experimentales que no pretenden agradar a la mayoría, especialmente a aquellos que todavía creen que el arte debe ser llanamente comercial.
Persona es la canción de apertura que nos rompe todos los esquemas. ¿Qué mejor manera de abrir un álbum que cuestionando lo que realmente somos? Aquí no hay obligación alguna de hablar políticamente correcto. La canción emerge casi como un manifiesto que busca desesperadamente deshacerse de etiquetas impuestas por la sociedad, una idea que puede incomodar a más de uno.
"Es (EP)" continúa con temas como "Tono y sustancia", donde el artista nos invita a desmenuzar la realidad y explorar los matices grises. Se olvidan los discursos románticos y se insta al oyente a despertar de ese letargo en el que algunos prefieren que nos quedemos. Si alguna vez pensaste que la música está para adornar momentos triviales, esta canción te confunde y te invita a replantearlo todo.
El siguiente corte, "Ralentí", nos transporta a un estado donde la lentitud tiene su propio ritmo. Esto es más que música, es una ruptura con la glorificación de la velocidad en la que nos sumergieron las sociedades modernas. Esta es una bofetada al frenesí diario que parece nunca acabar, y una invitación a valorar la serenidad.
La clausura viene con "Muda", una clara expresión de la transformación inevitable. Aquí las palabras no son necesarias para entender que el cambio es la única constante. Un final perfecto para un EP que más allá de querer agradar a todos, busca reverberar en los pensamientos de quien tenga el valor de sumergirse en su sincera imperfección.
"Es (EP)" es un viaje introspectivo, una propuesta con riesgo que no claudica frente a dogmas preestablecidos. No se encierra en géneros ni busca subirse a la carroza de las tendencias actuales, representando un espacio donde los hilos de innovación se tejen sin amarras. En este contexto, lo conservador no debe confundirse con lo tradicional. La defensa de la tradición no niega la innovación, la complementa.
Quizá por eso, más allá de su notable éxito entre los aficionados a la música, "Es (EP)" no ha resonado tanto en los círculos más "mainstream". A lo largo de sus acordes, este EP vuelve a plantearnos la eterna pregunta acerca de qué es lo realmente deseable en el campo del arte.
Se nos ha enseñado a consumir arte que no nos incomode, pero "Es (EP)" nos desafía, nos revuelca en el lodo del pensar crítico, una hazaña que difícilmente verás en esos ensayados hits listos para radio. Para escuchar un EP como este se necesita deseo de cuestionar lo común y el coraje de ir a contracorriente. "Es (EP)" es una oda a la diferencia y a lo imperfecto. En sus ritmos y letras reside uno de esos escasos momentos donde la realidad está tan desnuda que incluso los liberales deberían huir despavoridos.