¿Te encuentras aburrido un domingo y piensas en ver una película de los 90? Tómate un momento para reconsiderarlo antes de elegir 'Encuentro Accidental', la comedia romántica que quizás debería haber sido llamada "Desperdicio Accidental". Esta película de 1994, dirigida por Michael Lindsay-Hogg, nos lleva a través de la historia de dos solitarios neoyorquinos, interpretados por los actores Susie Porter y Scott Wolf, que cruzan caminos inesperadamente – un concepto que prometía diversión y chispa pero, curiosamente, se quedó atascado en el tráfico de las narrativas predecibles.
¿Una historia de amor? Quizá no tanto. La trama gira en torno a dos personas desilusionadas en la vida y el amor, que se encuentran en Nueva York en circunstancias que podrían ser descritas como fortuitas o simplemente desafortunadas, dependiendo de tu perspectiva. Es una clásica receta de ensueño hollywoodense mezclada con un montón de azúcar, pero se olvidaron de añadir sustancia. Susie y Scott desarrollan una conexión superficial que, supuestamente, hace que el espectador crea en el destino y el romance sincero. Sin embargo, si el destino existe, ¿por qué no se esforzó un poco más?
El ambiente de los 90: un espejismo. La película pretende capturar la vibración única de Nueva York a principios de la década de 1990, esa mística que tantos directores han intentado embotellar. Lo cierto es que a menudo sobresale un paisaje urbano plano y anodino en lugar de la ciudad palpitante y llena de carácter. La película falla en mostrar el verdadero espíritu de esa década trascendental, resultando en una representación más de teatro que de ciudad.
Personajes sin evolución. En el guion, parece obvio que los personajes carecen de profundidad y evolución, hecho que no se podía pasar por alto incluso para los estándares de las comedias románticas. ¿Puede realmente un amor que nace de un mísero 'encuentro' en una fila de supermercado ser tan poderoso? Ese tipo de narrativa de “hazlo tu mismo” que algunos defienden puede ser simbólica, pero ni siquiera eso salva al espectador de sentir que está viendo cartones recortables pretender ser dinámicos.
Diálogos que fracasan en resonar. Rara vez se escucha una línea de diálogo que parezca auténtica o memorable. Aquí es donde los ritmos erráticos del diálogo muestran sus costuras, dejando al espectador con líneas olvidables en lugar de frases que podrían haber resonado en el corazón. Tal vez algunos encontrarán los intentos de ingenio y romance mas bien como una versión cinematográfica de un telegrama.
Ritmo lento, pero no en un buen sentido. Estar atrapado en una escena eternamente larga es un desafío incluso para el espectador más paciente. Encuentro Accidental no es solamente una película de desarrollo pausado; parece literalmente una lente vez tras vez. Puedes cortarla en pedazos y servirla como una película corta, y probablemente sería mejor habérselo pensado antes que dejarnos con una decadencia de casi dos horas.
La banda sonora sin sello distintivo. En una época donde la música de las películas dejó impresiones inolvidables, la música de Encuentro Accidental pasa desapercibida. Imagina las oportunidades perdidas para llevar al público de regreso a esos nostálgicos 90s.
Intentos de comedia que caen sin gracia. Ah, la comedia. Para ser llamada comedia romántica, el lado humorístico queda bastante rezagado. La escritura en el intento de humor se siente más forzada de lo que sería saludable para cualquiera de los dos géneros que pretende mezclar.
El papel del paisaje urbano como mero fondo. Vale la pena señalar que, a pesar de sus intenciones y ubicación, la película se las arregla para que Nueva York nunca cobre vida de una forma que el espectador pueda sentirse identificado. Es curioso cómo algo tan esencial como el escenario urbano pasó a ser un mero decorado insípido.
El concepto de destino muy trillado. Nos dejaron con un cliché que hemos visto repetidas veces y se siente casi obsoleto. El destino es el pegamento que junta esta narrativa improbable, pero el vacío resonante hasta de ese elemento hace que el mortero se quiebre.
Un final predecible que no satisface. Sin requerir sorpresas o giros imprevistos, uno podría esperar al menos un cierre bien armado. Pero, como era de esperar, lo que nos cuentan es más de lo mismo y se suma a la ambigüedad de si hizo falta más que "relleno" para terminar con una obra "de larga duración".
Así que si alguna vez te topas con Encuentro Accidental en el catálogo de películas vintage, piénsalo dos veces. Tal vez el verdadero encuentro accidental sea el espectador con esta película — un viaje nostálgico que, al final, dice muy poco y significa casi lo mismo.