Seamos honestos, las elecciones en Kuwait del 2016 no rompieron récords de asistencia, pero sí rompieron expectativas en un Medio Oriente saturado de status quo. ¿Qué fue lo especial de estos comicios? Bueno, aquí va la lista.
Primero, un poco de contexto. El 26 de noviembre de 2016, Kuwait celebró sus elecciones parlamentarias, convocadas después de que el Emir disolviera la Asamblea Nacional, algo que parecía casi una tradición anual. Se llevaron a cabo en Kuwait, un Estado que combina la riqueza petrolera con una estructura política que, para Occidente, podría parecer una curiosa contradicción.
El Poder de la Disolución: En Kuwait, el Emir tiene el poder absoluto de disolver la Asamblea Nacional cuando lo considere necesario. Así fue como el Emir Sheikh Sabah al-Ahmad al-Sabah decidió un mes antes de las elecciones que era hora de volver a empezar. Por alguna razón, esto no provoca ni la mitad de las quejas que el sistema conservador recibe en otros países. Curioso, ¿no?
Participación Ciudadana: La participación en estas elecciones fue del 70%, la más alta en casi dos décadas. Esto muestra que incluso en una sociedad con divergencias políticas importantes, la gente quiere ser escuchada. Los kuwaitíes se lanzaron a expresar su disconformidad, pero ojo, ¡sin alterar el orden social!
Una Revolución en las Urnas: Los resultados marcaron un cambio significativo. El electorado eligió a 24 nuevos miembros de un total de 50 asientos. Los "independientes" (si es que alguna vez el término es realmente sincero) consiguieron hacerse con un número importante de escaños. Para un país que es muy conservador, esto es como si un equipo de fútbol rompiera su propio récord después de estar décadas en el fondo de la tabla.
La Tormenta alrededor de la Subvención: El motivo invocado para disolver la Asamblea fue el descontento con los recortes de subsidios del gobierno. ¡Qué escándalo! Bajar los subsidios en un país tan rico en petróleo simplemente dio a los kuwaitíes un motivo para hacerse oír. En Occidente, esto hubiera sido solucionado con un par de promesas vacías sobre mejoras.
Los Frentes se Mueven: La Hermandad Musulmana y sus aliados participaron en las elecciones, obteniendo bastantes asientos. Imaginen un escenario en el cual una organización que suele generar escepticismo conseguiría un tercio del parlamento en otros lados. Punto para Kuwait por su audacia.
Un Futuro Conservador: Los candidatos conservadores aumentaron su presencia. En un mundo donde cada elección parece inclinarse hacia lo "progresista" (o eso quieren que creamos), en Kuwait, el péndulo parecía oscilar de otra manera. Esto es un claro mensaje al resto del mundo sobre cómo un país busca mantener y proteger sus costumbres.
Mujeres al Poder: Aunque solo ganó una mujer, Safaa Al Hashem, se demostró que la puerta está entreabierta. Dado que los kuwaitíes tienden a proteger sus tradiciones, incluso un pequeño cambio es significativo.
El Pueblo Kuwaiti no se Amilana: Estas elecciones demostraron que, aunque pueden vivir en una monarquía constitucional, los kuwaitíes quieren tener voz y saben usarla cuando se enfrentan a decisiones que afectan a su vida diaria.
Economía y Política de la Mano: En un mundo donde se predica el ajuste y la austeridad como la única forma de avanzar, los recortes en una economía petrolera como la de Kuwait no podrían haber sido soportados sin la influencia del tesoro nacional. Y sí, eso fue precisamente lo que aprovechó el Emir.
Occidente, Toma Nota: Los países occidentales no pueden evitar mirar hacia los sistemas que funcionan a su manera, con un balance único de tradición y modernidad. Algo que apenas logran entender, pero continuamente critican. No todo tiene que seguir su modelo, esto es algo que Kuwait dejó clarísimo.
En resumen, las elecciones de Kuwait en 2016 fueron un recordatorio de cómo un país verdaderamente cuida su soberanía y elige qué cambios implementar, por muy pequeños que puedan parecer a antojo de la opinión pública internacional. ¡Debe ser reconfortante, al menos para algunos!