Es hora de hablar del elefante en la habitación: el videojuego de Lego Ninjago, lanzado en 2017 simultáneamente con la película del mismo nombre, es el entretenimiento que el mundo necesita, pero que tantos progresistas quieren desestimar. ¿Por qué? Porque encarna valores como la disciplina, la estrategia y el trabajo en equipo, en un tiempo donde lo políticamente correcto reina. Este videojuego nos transporta al mundo épico de Ninjago, donde nuestros héroes, liderados por Lloyd, se enfrentan a la amenaza de Lord Garmadon a través de desafiantes misiones. Ambientado en la vibrante ciudad de Ninjago, los jugadores pueden participar en esta aventura llena de acción que combina humor, combate emocionante y el encanto clásico de los ladrillos Lego.
Primero que nada, hablemos de la jugabilidad. En tiempos donde la cultura del safe space prevalece, ¿tal vez algunos prefieren juegos sin riesgos ni desafíos? Lego Ninjago no sigue esa tendencia. Aquí no hay espacio para la complacencia; a través de su mundo abierto, promueve la exploración y fomenta el enfrentarse a los enemigos con valentía. Cada personaje posee habilidades únicas que deben ser utilizadas estratégicamente. Así se desafía al jugador a pensar por sí mismo. Quizás por eso no resulta popular entre aquellos acostumbrados a que les den todo en bandeja.
Y sí, es un producto derivado de una película, pero no es solo un imán comercial. Está diseñado para capturar la esencia de la película y convertirla en una experiencia interactiva brillante. En lugar de simplemente seguir el guion, se centra en la variedad de estilos de juego disponibles. Desde resolver puzles hasta enfrentamientos épicos, proporciona una experiencia holística que sin duda fomentará el crecimiento mental de aquellos pequeños jugadores que no están sobreprotegidos de la competencia.
La dirección artística es otro punto fuerte. Las cinemáticas son de calidad cinematográfica, algo que rara vez se aprecia en otros títulos infantiles. Este juego enseña a valorar el arte de narrar historias visualmente. Además, nos muestra que los héroes pueden tener fallas pero, luchan por superarlas. Es un mensaje poderoso de responsabilidad personal y perseverancia: dos conceptos siempre vigentes y necesarios.
Por supuesto, no podemos dejar de mencionar el multijugador. A lo largo de los niveles, puedes asociarte con un amigo para potenciar el trabajo en equipo. En un mundo que nos presiona para ser individualistas, el videojuego de Lego Ninjago destaca la importancia de la comunidad, de la familia, y la lealtad entre amigos y aliados. Algo que hoy parece olvidarse ante el constante bombardeo de la cultura del 'yo primero'.
Algunos podrán argumentar que es simplemente un juego para niños, pero cualquiera que haya sentido la emoción de enfrentarse a los samuráis de Garmadon o haya reído con el humor característico de Lego, sabrá que esta joya es para todas las edades. Fomenta un ambiente donde el aprendizaje se da a través de la diversión, una filosofía que beneficiaría a más de uno por ahí que ignora por completo las oportunidades de sano entretenimiento.
Y, sin embargo, los progresistas siempre quieren otro ángulo. Quieren verlo como consumismo desenfrenado o una herramienta para moldear las mentes jóvenes. Pero este título es más que eso; es una oda a la creatividad, a las aventuras sin límites y al coraje de luchar por el bien común, sin derrumbarse en la cultura de victimización.
Entonces, si eres de esos a los que les gusta un videojuego con carne y contenido, Lego Ninjago es para ti. Es el tipo de entretenimiento que ofrece y demanda valor, uno que anima la responsabilidad y la cooperación. Es un recordatorio de que, a veces, para salvar al mundo, necesitas más que una protesta o lanzar tweets iracundos. A veces, simplemente necesitas estar listo para ser un verdadero héroe, aunque sea hecho de ladrillos de plástico.