¡La Locura de la Izquierda: La Guerra Contra el Sentido Común!

¡La Locura de la Izquierda: La Guerra Contra el Sentido Común!

Este artículo critica cómo las políticas progresistas han impactado negativamente en la seguridad, educación, economía y cultura en ciudades estadounidenses desde 2020.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¡La Locura de la Izquierda: La Guerra Contra el Sentido Común!

En un mundo donde la lógica parece haber sido secuestrada, la izquierda ha decidido que el sentido común es su enemigo número uno. En Estados Unidos, desde el año 2020, hemos visto cómo las políticas progresistas han transformado ciudades como San Francisco y Nueva York en experimentos sociales fallidos. ¿Por qué? Porque la izquierda está obsesionada con imponer su visión utópica, sin importar las consecuencias reales.

Primero, hablemos de la seguridad. En ciudades gobernadas por progresistas, el crimen ha aumentado drásticamente. ¿Por qué? Porque las políticas de "desfinanciar a la policía" han dejado a las fuerzas del orden sin recursos. En lugar de proteger a los ciudadanos, se les ha pedido que se sienten y observen cómo el caos se apodera de las calles. ¿Y quién sufre más? Las comunidades que supuestamente estas políticas intentan proteger.

Luego está el tema de la educación. Las escuelas públicas, especialmente en áreas urbanas, han sido convertidas en campos de adoctrinamiento. En lugar de enseñar matemáticas, ciencias o historia, se enfocan en ideologías de género y teorías críticas de la raza. Los estudiantes salen de la escuela sin habilidades básicas, pero con una fuerte dosis de propaganda progresista. ¿Es esto lo que queremos para el futuro de nuestros hijos?

La economía tampoco se salva. Las políticas de impuestos altos y regulaciones excesivas han ahuyentado a las empresas y han destruido empleos. California, una vez el motor económico del país, ahora ve cómo las empresas huyen a estados más amigables con los negocios. ¿Y qué hace la izquierda? Culpa al capitalismo, en lugar de mirar sus propias políticas fallidas.

El medio ambiente es otro campo de batalla. La izquierda ha decidido que la energía verde es la única solución, ignorando las realidades económicas y tecnológicas. Han cerrado plantas de energía nuclear y de carbón, sin tener una alternativa viable. El resultado: precios de energía por las nubes y apagones constantes. Pero, claro, la culpa es del cambio climático, no de sus políticas imprudentes.

La libertad de expresión también está bajo ataque. Las plataformas de redes sociales, en su mayoría controladas por progresistas, censuran cualquier opinión que no se alinee con su agenda. Si te atreves a cuestionar la narrativa oficial, eres etiquetado como un extremista. ¿Qué pasó con el debate abierto y la diversidad de ideas?

La inmigración es otro desastre. Las fronteras abiertas han permitido la entrada de millones de inmigrantes ilegales, sobrecargando los servicios públicos y aumentando la inseguridad. En lugar de abordar el problema, la izquierda prefiere ofrecer amnistía y beneficios, incentivando aún más la inmigración ilegal.

Finalmente, la cultura ha sido secuestrada. Hollywood, los medios de comunicación y las universidades están dominados por una ideología que desprecia los valores tradicionales. La familia, la religión y el patriotismo son ridiculizados, mientras que se promueven estilos de vida que socavan la cohesión social.

En resumen, la izquierda ha declarado la guerra al sentido común. Sus políticas han fracasado en todos los frentes, pero se niegan a admitirlo. En lugar de aprender de sus errores, continúan empujando su agenda, sin importar el daño que causen. Es hora de que despertemos y defendamos el sentido común antes de que sea demasiado tarde.