Después de Piketty: ¿Un Manual Para Destruir Economías?

Después de Piketty: ¿Un Manual Para Destruir Economías?

"Después de Piketty" sigue las controvertidas teorías económicas de Thomas Piketty, ofreciendo una visión que invita a replantearse si el intervencionismo estatal es la única solución. Esta obra reabre el debate sobre capitalismo, desigualdad y el papel del Estado en la economía.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Thomas Piketty, el economista francés cuyo nombre suena a revolución para algunos y a alarma roja para otros, entrega su visión en "Después de Piketty" con 21 contribuciones que continúan con la idea de su bestseller "El Capital en el Siglo XXI". Publicado en 2017 por la editora Harvard University Press, el libro es una oda al intervencionismo estatal y a una reestructuración económica radical que disgusta a quienes valoran la libertad económica y temen el crecimiento desmesurado del Estado.

El título mismo provoca picazón a cualquiera que crea en los principios de la libre empresa y la diligencia personal como motores del progreso. La propuesta de Piketty y sus colaboradores se centra en aumentar las regulaciones y la distribución de la riqueza, como si la solución para el crecimiento económico se encontrara simplemente en apretar aún más la soga fiscal que ya asfixia a empresarios y trabajadores por igual. ¿Realmente se necesita otra dosis de socialismo mal disfrazado de equidad económica para salvarnos?

Uno pensaría que después de siglos de historia mostrando los fracasos del colectivismo, la idea era abandonar el barco, no renovarlo con una mano de pintura de "modernidad" académicamente aprobada. En "Después de Piketty", los autores buscan respuestas a las piezas que Piketty pudo dejar sueltas en su primera obra. Con críticos y defensores desde todo el espectro académico, el debate se intensifica, pero uno no puede dejar de notar el sesgo intrínseco hacia políticas que promueven la ineficiencia gubernamental.

Parte del hechizo de "Después de Piketty" está en sus premisas, atrayendo al lector desinformado con relatos de desigualdad y aventuras socioeconómicas que hacen parecer que el último siglo de crecimiento económico nunca ocurrió. En el mundo Pikettiano, la concentración de capital es el monstruo bajo la cama y la solución es simple: más impuestos, más regulación. Justo lo que nuestras sociedades prosperas necesitan.

Algunos argumentarán que las ideas de Piketty son un llamado valiente a la acción. Vamos a admitirlo, la valentía de exigir más intervención del Estado no alivia el hecho que esas intervenciones suelen dejar destrozos económicos a su paso. "Después de Piketty" se convierte en una caja fuerte de recetas fallidas, donde el impulso para nivelar las condiciones de juego termina por inyectar burocracia en un paciente que lo que necesita es innovación y menos obstáculos.

Muchos podrían asimilar este libro como un texto profético donde los autores pintan luceros en los ojos. Para aquellos a favor del capitalismo y del empoderamiento individual, parece más bien un manual para endeudar naciones al ritmo del pesimismo económico. Los Piketty-admiradores creen fervientemente que las cargas fiscales aumentadas son el único camino, tal vez ignorando que esas mismas cargas convierten a sus naciones en inhóspitos para la inversión privada. Atraer riqueza debería ser la meta a perseguir, pero "Después de Piketty" sitúa muros en el camino de la prosperidad en nombre de la igualdad.

Por un momento, pongamos de lado la intuición económica básica y día a día que dice que un exceso de impuestos y regulación mata la motivación emprendedora, imaginemos que "Después de Piketty" tiene razón y que la única salida es subir los impuestos hasta que el queso salga por las orejas. La realidad, por supuesto, es que tal enfoque destruye el incentivo personal. Lo que necesitamos es un empoderamiento a través de cortes fiscales, reposicionamiento del capital humano y la promoción de mercados abiertos. Basta con mirar las lecciones de naciones que han prosperado bajo políticas de libertad económica menos restrictivas.

"Después de Piketty" se presenta como una continuación necesaria y legitima del debate iniciado por Piketty sobre el capitalismo y su impacto. Pero la solución no está en continuar encerrándonos en tropiezos políticos del pasado. Aquellos que desechan estas ideas conservadoras deben tener en cuenta la necesidad urgente de regresar a políticas probadas. Pero permítasenos ser claros, el libro es más una obra de teatro político que una guía económica viable. Sin embargo, en nuestras democracias es vital mantener el debate, no rendirse a espejismos económicos que prometen una igualdad inalcanzable a cambio de sacrificar la libertad.