Puede que "Deseando en una Estrella" suene como un título de cuento de hadas, pero en realidad es una historia que parece haber dejado a Hollywood con una lección sobre lo que sucede cuando se toman decisiones basadas más en tendencias progresistas que en contar una historia cautivadora. Esta película, producida en 2023 por un estudio que quizá aspiraba más a ganar aplausos políticamente correctos que a crear arte perdurable, nos lleva a cuestionar si el arte hoy en día se sacrifica en el altar de la ideología. Escrita por un dúo aparentemente más interesado en sermones sociales que en el guion, llegó en un momento en que la industria del entretenimiento parece determinada a conservar una audiencia que se está hartando de ser aleccionada. "Deseando en una Estrella" se estrenó en Los Ángeles, donde los actores y el personal se reunieron bajo un cielo estrellado, haciéndonos preguntarnos si estos astros brillaban tanto como las esperanzas de alarmar a aquellos que defienden valores más tradicionales.
La trama supuestamente trata sobre una joven artista en busca de su lugar en el mundo, un argumento que ya de por sí puede generar una narrativa decente. Sin embargo, la historia rápidamente toma un giro hacia sermones ideológicos, prescindiendo del desarrollo emocional del personaje principal. Resulta curioso cómo se insertan mensajes de 'despertar' sin mucho contexto, convirtiendo lo que pudo haber sido una historia encantadora en un ejemplo más de lo que ocurre cuando la creatividad se deja a la deriva en un mar de corrección política.
El elenco, no cabe duda, es talentoso. Sin embargo, la dirección parece más interesada en mostrar la diversidad en pantalla que en permitir que los actores realicen una entrega memorable de sus papeles. Este enfoque no debería sorprendernos, dado que la industria sigue ajustando sus métricas de éxito a la inclusión de moda, en lugar de garantizar que se produzca un contenido de calidad. No se trata de negar la importancia de la diversidad, sino de preguntarse si se está usando como un sustituto para una buena escritura.
Muchos críticos, notablemente los del espectro político más a la izquierda, aplaudieron a la cinta por su supuesta representación progresiva, pero nos encontramos con que gran parte del público que verdaderamente quería sentir una conexión emocional con la trama simplemente no se presentó en masa a las taquillas. La débil respuesta del público parece señalar algo que estos estudios ignoran: el espectador común está cansado de ser sermoneado más que entretenido.
La banda sonora y la cinematografía son características redentoras, en términos estéticos, que podrían haber resonado si la narrativa hubiera sostenido una historia válida. Sin embargo, es difícil ignorar el hecho de que el sonido y la imagen solamente pueden llenar tantos vacíos antes de que el espectador se sienta embotado por la falta de profundidad.
No es cuestionable que haya necesidad de representar una amplia gama de voces e historias en la pantalla grande, pero cuando esas historias son simplificaciones unidimensionales, es el arte el que pierde. "Deseando en una Estrella" pudo haber sido el tipo de película que generaciones posteriores verían con nostalgia; en lugar de eso, probablemente se recordará como una nota al pie de página en una historia más amplia de cuando Hollywood puso la política por encima de la narrativa sólida.
Así que, en lugar de apuntar nuestras críticas hacia aquellos que validan estas producciones con felicitaciones vacuas, sería más constructivo que los creadores volvieran a centrarse en lo que hizo del cine un escape del mundo real, y no una prolongación de sus sermones. El arte surgió para desafiar la sensibilidad, no para alimentarla con la misma paleta aburrida de siempre. Dejemos a los creativos volver a crear, en lugar de forzarlos a marcar casillas de corrección política.