Imagina a un cazador estadounidense que, en vez de disparar a un venado, dispara balas de ideas para proteger la libertad. Hace no mucho, me topé con "Dame Mi Libertad", una obra de teatro cubana que parece un cañonazo directo al corazón de lo que significa libertad en un mundo moderno. Escrita por Tomás González en La Habana, esta obra se estrenó por primera vez en 2015. Puede que esto no suene como el tema candente que es, pero cuando se habla de un régimen donde la palabra "libertad" es más una ilusión, la obra se convierte en un valiente manifiesto dirigido a aquellos que defienden a toda costa sus derechos individuales.
En "Dame Mi Libertad", los personajes rebeldes desafían al régimen con astucia, tratando de ganar la independencia en un mar de conformismo. Las ciudades, las fronteras, y las vidas comunes se convierten en los enclaves de sus luchas. Durante mucho tiempo, el estado ha creído tener un monopolio sobre la noción de libertad. Pero como esta obra sugiere de manera provocadora, ese tan anhelado bien no pertenece a una clase política, sino al individuo.
Es como si esta historia estuviera provocando la eterna lucha entre las ideologías colectivistas y la lucha por la afirmación individual. Los defensores del poder absoluto promueven la igualdad, pero su versión de igualdad es un campo minado donde las flores del individualismo no tienen lugar para florecer. En cambio, juegan bajo las sombras de las ideologías forzadas, sembrando miedo en cada esquina.
Verás, hablar de libertad en un contexto tan represivo no es simplemente un acto de valentía, es una necesidad. Como un faro guiando a los barcos en la tormenta, "Dame Mi Libertad" suena como un eco poderoso, un canto impregnado de determinación. Esta obra no se empantana en sutilezas; va directo al grano.
Con "Dame Mi Libertad", se pone el dedo en la llaga: cuestiona si realmente somos libres cuando pasamos nuestros días bajo un sistema que decide por nosotros. ¿Acaso la libertad se limita a ser una noción vendida en figuras retóricas, mientras se disfraza la escasez de opciones reales con discursos patrióticos? González logra captar la esencialidad del término "libertad" que empieza por un simple reconocimiento del derecho inalienable del individuo sobre su propia vida.
Algunos dicen que hablar de libertad en estos tiempos es como hablar de unicornios en el jardín; suena bien, pero es pura fantasía. Sin embargo, la obra recuerda que, a través de la historia, han existido sociedades en las que el concepto de libertad personal parecía posible. Basta mirar hacia la Revolución Americana, donde se luchó y se sacrificó todo por el bien de la independencia individual.
"Dame Mi Libertad" también envía un mensaje para aquellos que desean, a toda costa, cumplir con las exigencias coercitivas del gobierno bajo la bandera de la igualdad. Este tipo de sistema casi siempre se transforma en un mecanismo de poder absoluto que no hará más que aplastar cualquier contraposición creativa e individual. Era un hecho bien conocido en los días de la Revolución Francesa que tal sociedad solo tendría éxito ahogando el impulso individual. Y sí, eso nos lleva a releer las páginas del famoso 1984 de Orwell, donde el colectivismo incondicional sustituye a la esencia humana.
La obra de González, una obra maestra de sátira y crítica, grita que la libertad nunca debe darse por sentada, ni siquiera por comodidad temporal a corto plazo. En ella, los personajes enfrentan circunstancias que desafían al sistema establecido como una declaración subversiva contra la opresión. Una historia que resuena especialmente en momentos de creciente control estatal, donde la noción de todos iguales suena a comunismo fresco y peligroso.
El eco de "Dame Mi Libertad" es revelador y repica de frente a aquellos que consideran la idea monolítica de una sociedad controlada. No hay mejor momento que el presente para recordar que nuestros derechos fundamentales existen no para ser donados ni compartidos en una división igualitaria impuesta por un gobierno que nos dice qué hacer, sino para ser protegidos y perseguidos individualmente.
Así que, a pesar de que algunos quieren que la libertad sea un tema de antaño o meramente académico, hay voces como las de González que con firmeza dicen: Dame mi libertad. La obra es un estandarte que ondea alto para todos aquellos que creen que la verdadera igualdad solo puede lograrse con la libertad individual como núcleo.
Como un eco poderoso, lo que "Dame Mi Libertad" ofrece es una evaluación franca y directa de las exigencias colectivistas, un recordatorio de los derechos individuales como un camino hacia un futuro más digno. Después de todo, ¿de qué otra manera puede sobrevivir el espíritu humano cuando está encadenado?