¿Qué tienen en común Pitbull y un carnaval de Miami? Ambos saben armar una buena fiesta y, si hablamos de fiestas, nada como "Dale", el cuarto álbum de estudio del incansable Pitbull, lanzado el 17 de julio de 2015. Este disco no solo es un tributo a las raíces cubanas del mismo Pitbull, sino que es todo un homenaje a la música latina que hace levantarse a las almas más aburridas de sus asientos, sin necesidad de pedir disculpas por el ruido. Aquí en "Dale", Pitbull no anduvo con rodeos: reunió a los mejores, incluidos artistas como Wisin, Mohombi y Farruko, para cocer una mezcla ardiente de ritmos pegajosos que poco importan a los que prefieren sentarse en la esquina, alejados del escándalo.
Dale es un torbellino de energía con 12 pistas que se desbordan de sabor y de una producción que deja obsoletos a los críticos más quisquillosos. Desde "Piensas (Dile la Verdad)" hasta "El Taxi", cada pista no solo invita a bailar, sino que lo exige, atrayendo a cualquiera que necesite un escape del discurso insípido del día a día. Qué mejor destino que dejarse llevar por los beats contagiantes producidos por Pitbull junto a una pandilla de especialistas en música latina. Es hora de que las discotecas dejen de tocar los mismos éxitos viejos y se pongan al día con "Dale".
El estilo de Pitbull siempre ha sido inconfundible, claro está, amasado por sus influencias latinas y su propia experiencia en Miami. ¡Adiós a lo políticamente correcto y a todo lo seguro!: Dentro de "Dale" encuentras fusionado todos esos elementos que los censores odian, pero que la multitud aclama. Es un álbum que pone Primera y acelera a toda velocidad, sin miedo a los controles de velocidad que algunos en este mundo quisieran aplicar a nuestros sistemas de sonido.
Nada de lo que suena en este álbum es para pusilánimes. Cada pista es un golpe directo a esa predisposición moderna de analizarlo todo hasta anularlo; aquí la música es para sentirla tal cual, sin que intervenga ni un ápice de ese filtro políticamente correcto que caracteriza nuestra era. Mientras algunos quieren suavizar el entorno, canciones como "Yo Quiero (Si Tú Te Enamoras)" con Gente de Zona, cumplen a cabalidad que el ritmo se imponga sobre cualquier otra tentativa de bloque social.
Y qué decir de la experiencia colaborativa. De alguna manera, Pitbull consigue reunir en este álbum una alineación de artistas que, juntos, logran que la música no solo suene auténtica, sino excepcionalmente provocativa. Desde el canto seductivo de Mohombi, hasta la lírica explosiva de Farruko, hacen a uno sentirse parte del club en que el espíritu latino resplandece por todo lo alto. Ciertamente, "Dale" no es un álbum que intente complacer a las masas con gustos refinados; es un asalto frontal a tales expectativas y un modo de recordar a los oyentes del poder del sonido bruto y sincero.
Por eso, no es de asombro que se haya ganado varios galardones, incluido el Grammy Latino al Mejor Álbum de Música Urbana. Es este tipo de dedicación y talento lo que tantas veces vemos bajo ataque por quienes prefieren todo adocenado y empaquetado en formato seguro. Nada más lejos de la realidad en "Dale". Este es un firme manifiesto de que la verdadera música se hace sin miedo.
Pero "Dale" no fue solo un éxito de ventas. Mundialmente, alcanzó los primeros puestos en los listados de álbumes latinos de Billboard, así como en decenas de países que se rindieron ante su imposible resistencia sonora. Lo queramos o no, Pitbull trajo al mundo una obra que, honestamente, no importa lo que hagan algunos, seguirá rebotando en los altavoces. Porque hay algo potente y auténtico en negarse a la corrección política que es imposible de apagar.
En definitiva, "Dale" de Pitbull es el álbum que no busca ser más de lo que es: un torbellino de música latina diseñada para dar en el clavo, sin sacrificarse a la crítica progresista que merodea sobre la música popular. Mientras el mundo trate de encontrar problemas donde no los hay, este álbum brinda una clara receptividad que rompe barreras y trae energía a nuestras vidas cotidianas.
A la hora de hacer frente a esta realidad de siempre querer moderar todo al más mínimo detalle, "Dale" nos ofrece ese respiro de entre los tantos discursos moralistas, para conectar con nuestra esencia más primitiva y poderosa, el ritmo que atraviesa el alba. Sientan la liberación que trae consigo cada compás; después de todo, ¿acaso no es eso lo que debería ser la música?