Cuasi: Un concepto que desafía la lógica común

Cuasi: Un concepto que desafía la lógica común

Cuasi es un término molesto pero esencial que remueve las aguas tranquilas del conformismo político, revelando las fallas bajo la superficie de lo aparentemente resuelto.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Cuasi es una de esas palabras que muchos en el ámbito académico y político parecen evitar mencionar, y no es para menos, ya que tiende a desafiar las simplificaciones a las que están acostumbrados algunos progresistas. Cuasi, aquella noción que llama a la existencia a lo que casi es pero no llega a ser, hace que uno se detenga a pensar, ¿quién la necesita realmente? La usamos para referirnos a esos momentos cuando algo está al borde de ser, pero aún no. Por ejemplo, un dictador cuasi benévolo, una economía cuasi sólida o una promesa política cuasi cumplida. Es decir, que cuando queremos ser precisos, que una cosa es una cosa y no otra, el cuasi es un verdugo despiadado que no deja prisioneros.

Y aunque cuasi pueda sonar como un refugio seguro para los indecisos o los tibios, la realidad es que es todo lo contrario. ¿Qué pasa cuando un líder es un cuasi dictador? Significa que está a pasos de cruzar una línea que muchos temen y otros desean. Por eso, en este mundo que intenta a toda costa etiquetar todo blanco o negro, los grises del cuasi se convierten en un terreno incómodo. El lenguaje democrático moderno se tambalea ante la idea de que algo pueda ser importante incluso cuando casi no lo es. Porque en un mundo perfecto las decisiones habrían de ser como dos más dos son cuatro, sin paños tibios. Pero el cuasi es ese invitado incómodo en la fiesta de las decisiones absolutas, siempre dispuesto a recordar que lo casi hecho es menos aceptable que lo no hecho.

El cuasi abunda en la vida política y económica: cuasi poderes, cuasi foros internacionales, cuasi dinastías. A menudo, los discursos cuasi reformistas de algunos políticos eluden el cambio real bajo el velo de promesas que casi parecen cambios pero no lo son. Sus seguidores podrían sentirse consolados en la esperanza cuasi utópica, pero ya nadie que tenga los pies en la tierra compra palabras vacías. Pues así es el cuasi, te hace sentir que está a solo un paso de convertirse en realidad, pero ¿realmente alguna vez lo hace?

No solo en política, la cultura también está impregnada de cuasis. El arte cuasi moderno que termina por no ser apreciado, o tal vez una relación cuasi platónica que nunca evoluciona a nada más. En la música, se podría hablar de artistas cuasi populares que aún no alcanzan el estatus de estrellas. A este ritmo, no nos sorprendería entrar pronto a una era cuasi postmoderna, esa línea nebulosa entre lo que acaba y lo que comienza.

Pero ¿dónde nacen estas cucarachas lingüísticas? Es un producto de la complejidad que intenta ser destilada en la simplicidad, aunque soliendo perder lo esencial por el camino. Muchos lo usan para protegerse, para no comprometerse, al menos no del todo. Sin embargo, un líder digno de su posición no necesita de lo cuasi. ¿Has conocido alguna vez a un héroe cuasi valiente? Los hechos son lo que son, o no son, pero no algo intermedio. Y es que no podemos permitir que las instituciones caigan en la tentación de lo cuasi, pues eso solo lleva hacia el estancamiento y la mediocridad disfrazada de progreso.

Cuasi no es más que un escudo, que cuando se usa para describir realidades complejas, quienes lo usan tienden a esconder su incapacidad de tomar decisiones definitivas. Radica en la falta de visión, o peor, en la falta de voluntad. Al final, vivimos en tiempos donde los cuasi economías dominan el mercado, las cuasi políticas moldean decisiones cruciales, y nos quedamos con cuasi líderes que intentan convencernos de su competencia. Este es el resultado de febriles intentos por no comprometerse, por quedarse a medio camino, dejando al ciudadano promedio en un mar de incertidumbre.

Entonces, ¿por qué tantos le temen? Porque cuasi revela la hipocresía de un mundo que no quiere comprometerse. ¿Qué se hace cuando no sabemos si es A o B? Pues cuasi parece ser una tabla de salvamento fácil cuando uno no tiene la respuesta, pero a veces es mejor admitir que no se está seguro, que dejar al destino a un cuasi en el aire. Cuasi obliga a tomar una buena dosis de realidad, te fuerza a aceptar que muchas veces lo que estás queriendo no es lo mismo que lo que estás logrando. Y así, la próxima vez que escuches hablar de un cuasi algo, recuerda que, en gran medida, se está hablando de una promesa que no quiere, o no puede, cumplirse.