La Cuarta Administración de Nehru: Un Desastre Político
La Cuarta Administración de Nehru fue un espectáculo político que dejó a muchos rascándose la cabeza. Jawaharlal Nehru, el primer ministro de la India, asumió su cuarto mandato en 1962, justo después de las elecciones generales. Este periodo, que se extendió hasta su muerte en 1964, fue un torbellino de decisiones cuestionables y políticas fallidas que dejaron al país tambaleándose. Nehru, quien había sido una figura central en la política india desde la independencia, se encontró enfrentando una serie de desafíos que, francamente, no supo manejar. Desde la guerra con China hasta la crisis económica interna, su liderazgo fue puesto a prueba y, para muchos, no estuvo a la altura.
Primero, hablemos de la guerra con China en 1962. Nehru, con su política de "Panchsheel" o los cinco principios de coexistencia pacífica, pensó que podía mantener a China como un amigo cercano. ¡Qué ingenuo! China, bajo el liderazgo de Mao Zedong, tenía otros planes. La invasión china en la región de Aksai Chin fue un golpe devastador para la India y un claro indicativo de que Nehru había subestimado a su vecino del norte. La falta de preparación militar y la confianza ciega en la diplomacia fueron errores garrafales que costaron vidas y territorio.
En el frente económico, la situación no fue mucho mejor. Nehru, con su amor por el socialismo, implementó políticas que sofocaron el crecimiento económico. La burocracia se expandió, y la economía india se estancó. La industria privada fue asfixiada por regulaciones y controles gubernamentales, lo que llevó a una falta de innovación y desarrollo. Mientras tanto, la pobreza y el desempleo seguían siendo problemas persistentes que Nehru no pudo resolver. Su enfoque en la planificación centralizada y la falta de incentivos para el sector privado fueron un lastre para el progreso económico del país.
Además, la política interna de Nehru fue un caos. Su partido, el Congreso Nacional Indio, estaba plagado de luchas internas y corrupción. Nehru, en lugar de tomar medidas drásticas para limpiar su partido, optó por mirar hacia otro lado. Esta falta de liderazgo permitió que la corrupción se enraizara aún más en el sistema político indio. La incapacidad de Nehru para manejar a sus propios colegas políticos fue un reflejo de su debilidad como líder.
Por si fuera poco, Nehru también falló en abordar las tensiones religiosas y étnicas dentro del país. La India, con su diversidad cultural, siempre ha sido un crisol de religiones y etnias. Sin embargo, Nehru no logró implementar políticas efectivas para fomentar la unidad y la cohesión social. Las tensiones entre hindúes y musulmanes, así como entre diferentes grupos étnicos, continuaron siendo una fuente de conflicto durante su mandato.
En resumen, la Cuarta Administración de Nehru fue un periodo de promesas incumplidas y oportunidades perdidas. Su enfoque idealista y su incapacidad para adaptarse a las realidades políticas y económicas del momento dejaron a la India en una posición vulnerable. Nehru, quien alguna vez fue visto como un visionario, terminó su carrera política con una nota amarga. Su legado, aunque importante en la historia de la India, está manchado por los fracasos de su último mandato.