¿Cuál es tu problema? Desmantelando el teatro progresista

¿Cuál es tu problema? Desmantelando el teatro progresista

Exploramos los pretextos victimistas que dondequiera que vayas. Desde la caza de brujas hasta la cultura de la cancelación, el panorama progresista está lleno de ofensas y clichés.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

¡Ah, el eterno juego progresista de la victimización! Parece que algunos no pueden recargar su café orgánico sin preguntarse si se les dará la gloria eterna por su lucha ficticia. ¿Cuál es tu problema, dirás? Bueno, aquí vamos a desentrañar esa maraña de pretextos. Desde los quejidos más sutiles hasta las rabietas más ridículas, he aquí un repaso por diez aspectos de esa mentalidad que tanto azota a nuestro querido occidente.

  1. Vivir ofendidos: Un problema que tiene una gran parte de la sociedad actual es vivir perpetuamente ofendidos. Pareciera que el oficio preferido de muchos es buscar razones para ofenderse, y créame, siempre las encuentran. Ya sea una palabra malinterpretada o un gesto inocente, todo sirve de excusa para estrenar su papel de mártires.

  2. Caza de brujas: ¿Hemos regresado al siglo XVII? Cualquiera que tenga opinión propia es perseguido como en los juicios de Salem. Cuidado con pensar diferente, que aquí lo libre es censurado, y lo censurado lo glorifican.

  3. Imperio de lo políticamente correcto: Vivimos en una era donde el lenguaje es rehén de lo "correcto". Todo se suaviza, se censura y se modifica para no herir sensibilidades. Recuerda que ofenderse es el nuevo deporte nacional.

  4. Los sentimientos por encima de los hechos: Mientras unos estamos discutiendo hechos, otros están sumidos en sus sentimientos hiperbolizados. Las emociones han reemplazado a la lógica y la razón. Como si lo que sentimos fuera más importante que lo que es realmente cierto.

  5. Culpables de vivir en un mundo mejor: Sí, leyó bien. Asumir responsabilidad sobre su vida y posibilidades parece ser el pecado original en esta oda al victimismo. Trabaje duro, empleo estable, futuro asegurado; pero no olvide que le deben una disculpa por ser exitoso.

  6. Intolerancia a la diversidad de pensamiento: Predican sobre diversidad, pero corren despavoridos cuando aparece una idea diferente. Liberales dicen valorar todas las opiniones, pero el demonio llega encarnado en cualquier idea que no coincida con su catecismo ideológico.

  7. La cultura de la cancelación: Como si Disney hubiera creado un parque temático del puritanismo contemporáneo. No se trata de corregir, sino de borrar, de cancelar. Aquí no hay redención posible, solo exilio digital y una carta de disculpas eterna.

  8. La sociedad del "yo primero": Vivimos en el culto a la hiperindividualidad. ¿Dónde quedó el sentido del bien común? Es yo, yo, yo, una constante auto-celebración de pequeñeces que confunde el egoísmo con auténtica libertad personal.

  9. El espejismo de la igualdad obligatoria: Igualdad de resultados suena bien hasta que uno se lo pregunta: ¿Es justo que el que se esfuerza menos reciba lo mismo que el que lo da todo? El mundo no funciona con premios por participación, pero aquí parece que los trofeos se fabrican en serie.

  10. Mis problemas son sólo míos: Aquí el victimismo se anuncia como independiente y autosuficiente. Sin embargo, la verdadera independencia viene de afrontar los problemas, no de armarlos para buscar aplausos y simpatía.

Quizás algunos prefieran seguir en su universo paralelo donde la realidad y la verdad son dictadas por emociones efímeras y prejuicios dogmáticos que no resuelven nada. Para aquellos, sepan que allá afuera hay un mundo que gira, donde los problemas reales se abordan con soluciones reales. No hay tiempo para llantos o artículos editoriales cargados de culpa, la vida avanza y sólo prospera aquel que elige enfrentarse a ella con audacia, no escondiéndose del miedo de que alguien pueda, en algún momento, desacordar con su narrativa.