¿Qué tiene que ver una pequeña planta autóctona de Australia con la política? Más de lo que podrías imaginar. El Coleus australis es una planta perenne que prospera en Australia y Nueva Zelanda. Conocida por su increíble capacidad para adaptarse a diferentes ambientes y condiciones, es un ejemplo viviente de la resiliencia natural que tanto celebramos, o deberíamos, en las sociedades modernas. Esta planta arraigada en su tierra nos recuerda que, como buenos conservadores, hay que valorar nuestras raíces, cultura y tradiciones. Mientras algunos se desloman por encontrar nuevas formas de cambiar lo que no está roto, el Coleus nos enseña a apreciar y conservar lo que funciona. La planta florece principalmente entre primavera y verano, recordándonos cada año su belleza inmortal en nuestro jardín y en nuestra alma.
En estos tiempos, donde parece ser una moda encontrar problemas donde realmente no los hay, el Coleus australis nos ofrece varias lecciones que muchos podrían considerar subversivas. No es solo una planta; es una manifestación viviente de perseverancia y adaptación, una que desafía incluso las más fuertes tormentas y condiciones adversas, al igual que nuestras convicciones. La resiliencia del Coleus debería hacer reflexionar a quienes prefieren destruir en vez de preservar. Su habilidad para prosperar en terrenos que para otros podrían parecer áridos y estériles pone en entredicho esa narrativa pesimista que dice que todo cambio es bueno sin importar el costo.
La belleza del Coleus australis no radica únicamente en sus hojas coloridas, sino en su fortaleza inquebrantable. Este símbolo de perseverancia nos recuerda que no todo necesita modificarse para encajar en una visión de progreso forzada que más que ayudar, perjudica. Todo amante de las plantas sabe que las mejores especies son aquellas que pueden sobrevivir en cualquier circunstancia, sin pedir peras al olmo. Tal es el caso de esta planta maravillosa, que no necesita de los constantes cuidados que otras plantas más débiles demandan. Más independientes imposible, acorde con nuestra filosofía de no depender de interminables subsidios y ayudas.
Quizá es hora de admitir que el Coleus australis, con su resiliencia natural y belleza resistente, ofrece un manual de vida para muchos de nosotros. No se preocupa por lo que otros piensan. Solo está ahí, sobreviviente, prosperando año tras año. Mientras que algunas plantas más mimadas necesitan intervención constante para florecer, el Coleus simplemente requiere un poco de luz solar, agua y un suelo que no lo ahogue; ni más, ni menos, simple y eficaz.
Este humilde lector diría que nuestra sociedad también debería tomar una página del libro del Coleus. ¿Qué tal si en lugar de cambiar intempestivamente, empezamos a valorar lo que ya tenemos? Preservar nuestros valores y tradiciones culturales es tan esencial como cuidar esa prístina plantación que adorna nuestro jardín. En una época en la que algunos quieren redefinir hasta lo más fundamental de nuestras sociedades, el Coleus nos invita a repensar esa manía de rehacer el mundo a base de decretos.
Ahora, para aquellos que se preguntan si esta planta tiene algún uso práctico, digamos que hacer alarde de sus beneficios medicinales no está de más. Aunque no hablaremos aquí de sus propiedades medicinales con exhaustiva precisión científica, se dice que el Coleus tiene capacidades antioxidantes, pues contiene componentes que pueden ayudar en la lucha contra los radicales libres. Pero, por supuesto, en lugar de centrarnos solo en los atributos pragmáticos, los conservadores preferimos ver el manto más amplio: ¿por qué deberíamos abandonar las buenas prácticas y creencias vigentes en busca de modas pasajeras?
El Coleus puede parecer una idiosincrasia folclórica para algunos, pero para aquellos con ojos bien abiertos, es una lección de constancia y resistencia, algo que todo clásico amante de la agricultura (y de las viejas y buenas tradiciones) sabrá valorar. Así que, querido lector conservador (y por qué no, liberal también), la próxima vez que mires un jardín con esas robustas plantas de Coleus, recuerda que a veces, lo más sensato es cuidar lo que funciona, no lo que la “narrativa dominante” te indica que debería.