¿Quién necesita un inodoro que desperdicie agua y recursos cuando el Clivus Multrum existe? Inventado en la Suecia de los años 30 por Rikard Lindström, este sistema desafía la lógica de los viejos inodoros llenos de agua. El Clivus Multrum es un sistema de compostaje que convierte los residuos humanos en fertilizantes, todo esto sin gastar un litro de agua. Se vuelve perfectamente lógico preguntarse por qué no usamos este sistema en todos lados.
Imagina un mundo donde cada descarga no contribuya al malgaste de miles de litros de agua potable al año. El Clivus Multrum, creado y desarrollado principalmente en Suecia, se ha estado utilizando con éxito tanto en Europa como en algunos estados de EEUU. ¿Y por qué, te preguntas, esto no ha explotado en popularidad? Probablemente porque aquellos que promueven políticas medioambientales absurdas no querrían que reconozcas que un sistema más simple y natural ya existe.
Hay varias razones por las cuales este invento no solo es práctico, sino también económicamente sensato. Primeramente, al eliminar la necesidad de agua para el funcionamiento de los inodoros, se disminuye considerablemente el gasto en el ciclo del tratamiento del agua. Es un hecho que cualquier persona racional debería considerar adaptarse al Clivus Multrum, y más quienes viven en áreas afectadas por la escasez de agua.
Aparte de contribuir a un uso más sustentable de nuestros recursos naturales, Clivus Multrum ofrece ahorro monetario en infraestructura sanitaria y mantenimiento. No es ciencia de cohetes entender que el uso de agua es innecesario y costoso en algunos contextos. Cualquier persona en su sano juicio debería admitir que poner agua potable en un sistema de alcantarillado es una de las tonterías más grandes de nuestra era.
Además, el funcionamiento del Clivus Multrum es casi silencioso y sin olores, gracias a las funcionalidades de ventilación adecuada y compostaje aeróbico natural. Este sistema es capaz de transformar nuestros "residuos" en algo valioso para el medio ambiente, lo cual se convierte en un punto a favor sumamente importante para aquellos preocupados por minimizar su huella ecológica.
Sin embargo, parece que no debería sorprendernos que algunas de las voces más vocales en contra de este tipo de innovaciones sean exactamente aquellos que se benefician de las estructuras tradicionales de gestión hídrica. Empresas y partidos políticos que lucran de la infraestructura obsoleta no tendrían mayor interés en un modelo que podría hacerlas obsoletas. Un cambio hacia sistemas más eficientes como el Clivus Multrum podría sacar a luz precisamente lo poco eficientes que son los sistemas tradicionales, y eso no les conviene.
El proceso de instalación del Clivus Multrum es relativamente sencillo, especialmente en comparación con las redes de saneamiento contemporáneo, llenas de tuberías y procesos mecanizados complejos. No hace falta ser un genio para ver dónde se está quedando el dinero cuando se podrían usar tecnologías más simples y menos costosas.
El Clivus Multrum está diseñado para una sociedad que aprecie la autosuficiencia y la sostenibilidad. Aquellos que han visto lo que este sistema puede lograr están comenzando a considerar su instalación no solo en residencias privadas, sino también en instalaciones públicas. Cualquier lugar que requiera una solución sanitaria barata y sostenible se beneficiaría inmensamente.
Las oportunidades perdidas para un sistema sanitario basado en este modelo no solo perjudican a la eficiencia económica sino que también nos mantienen atados a una cadena constante de mala administración de recursos. Lideramos en muchos campos de la tecnología, pero nos mantenemos atrás en algo tan básico como los inodoros. Cuando el sentido común finalmente prevalezca, quizás veremos una adopción generalizada del Clivus Multrum.