Cinna (obra): La obra maestra de Corneille que espantaría a los progresistas de hoy

Cinna (obra): La obra maestra de Corneille que espantaría a los progresistas de hoy

"Cinna" de Pierre Corneille es una obra teatral del siglo XVII que plantea dilemas de venganza, política y perdón en la antigua Roma, haciendo temblar cualquier visión políticamente correcta.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

En la floreciente época del siglo XVII, justo cuando Francia empezaba a perfilarse como la potencia cultural líder en Europa, Pierre Corneille, una mente brillante, nos ofrecía su clásico "Cinna." Estrenada en 1641 en París, esta tragedia política se realizó donde los dramas tenían que ver con decisiones de vida o muerte, no con la ofensa por un tweet. En un París embriagado por el teatro y los conflictos de poder, Corneille narra una historia donde el honor personal, la traición y el poder se encuentran frente a frente.

"Cinna" despliega delante del lector las maquinaciones de los personajes en un mundo donde la política no es cosa de votar por el menos malo cada cuatro años, sino un juego de ajedrez donde cada movimiento tiene consecuencias mortales. Cinna, el personaje que da título a la obra, es un joven noble que planea el asesinato de Augusto. ¿Motivación? La venganza que más tarde, en realidad no tan tarde, se transforma en un dilema moral cuando analiza los pros y contras de ponerse en contra del poder establecido. Aquí, en uno de los vértices de la trama, vemos un conflicto de intereses que tiene más hueso que cualquier disputa superficial que podríamos observar en las sacrosantas universidades modernas.

Cinna se complica más cuando su amada, Emilia, hija de víctimas de Augusto, le incita a realizar este magnicidio en venganza. Los conservadores encontrarán intrigante cómo Corneille teje las intrigas para revelar facetas de la naturaleza humana que trascienden las tonterías contemporáneas, esas eternas luchas entre pasión y razón. Es el tipo de narrativa que insiste en la necesidad de un liderazgo fuerte y no en una sombra burocrática que estrangula a una nación bajo el pretexto de inclusión y protección.

Vamos a ser sinceros, en algún rincón dentro de nosotros, la aplicación del perdón de Augusto sobre Cinna inspira un tipo de grandeza que ha perdido el rumbo en nuestras autocomplacientes sociedades modernas. Aquí, el emperador evita una masacre y, al final, redime su posición, recordando al mundo que el acto de gobernar implica más que simplemente obedecer las encuestas.

A diferencia de nuestros modernos liberales, que tan fácilmente se ofenden por la sola presencia de opiniones contrarias, los personajes de "Cinna" mantienen un debate público que pone sobre la mesa temas relevantes y eternos. ¡Qué ironía, en pleno siglo XXI, cuando estamos inmersos en la cancelación por opinión disidente, que aún necesitemos acostumbrarnos a este tipo de disputas verdaderamente fértiles para construir cualquier sociedad saludable!

Corneille en este relato trágico ofrece más que simples intrigas palaciegas; esta obra establece cómo el honor, el deber y el perdón son esenciales para la construcción de un tejido social que no se desintegra ante las diferencias. Cinna es un recordatorio de que el perdón puede ser un acto revolucionario y que la verdadera fortaleza radica en encarar las traiciones con magnanimidad y resolución.

Una teatralidad que refleja una estructura de poder que hoy sería casi imposible de ejecutar no por falta de talento, sino porque nuestras sociedades se han acostumbrado a un liderazgo debilmente estructurado, formando burócratas en lugar de estadistas. Corneille con su pluma consaguina nos enseña en "Cinna" que la venganza puede convertirse en virtud solo cuando es aplazada con inteligencia política y sensibilidad humana.

No nos engañemos, en la obra sobresalen personajes que son capaces de desencadenar decisiones que afectan un todo y no una parte. En ese entonces sabían que gobernar no es para aquellos que se sienten fácilmente ofendidos ni para los que miran a medias solo por el placer de señalar con el dedo. Es algo para aquellos que entienden que, a veces, perdonar no es flaqueza sino poder.

"Cinna" de Pierre Corneille es un mapa sobre cómo las decisiones en el poder tienen consecuencias más allá de un solo ciclo. Hoy día tomarse unas horas para explorar esta obra maestra podría enseñarnos lecciones que resonarían más allá de lo que muchos de nosotros nos permitimos imaginar. Este es un emplazamiento para revivir un teatro enérgico que despierte del letargo, el conformismo y la mediocridad.

La próxima vez que se encaren dilemas éticos en el marco de un debate político, que se recuerden estos personajes de Corneille, porque al fin del día, la audacia y el perdón que presente Augusto no solo salvaron vidas, sino que redireccionaron la historia misma.