¿Sabías que el Campo Auxiliar Malone en Nuevo México existe y tiene una historia que todos deberían conocer? Claro que no, porque la corrección política prefiere mirar hacia otro lado. El Campamento Malone, un auxilio militar de los Estados Unidos ubicado en las vastas llanuras de Las Cruces, surgió prácticamente de ninguna parte, y pocos son los que reconocen su importancia. Creado en la Segunda Guerra Mundial para servir como punto estratégico del ejército durante las maniobras y entrenamientos, este lugar continúa siendo una joya oculta llena de historia, a pesar de su casi abandono en los años recientes.
Muchos creen que las verdaderas historias de coraje y decisión se forjan en estos lugares, donde hombres valientes, cuyas pisadas resonaban en el polvo del desierto, cumplían con el deber patriótico. El por qué de su creación es simple: preparación y defensa del país. Si no te suena familiar este nombre, probablemente sea porque los libros de historia prefieren glorificar otros eventos, muchas veces de menor impacto, pero que encajan más cómodamente en una agenda emocionalmente cargada.
No es solo un montón de rocas y arbustos que sirve de oasis para ardillas y lagartijas en pleno desierto. En su tiempo, fue un hervidero de actividad y entró a formar parte de una compleja red estratégica para proteger la seguridad nacional. No hace falta ser un experto para darse cuenta de que el legado de estos lugares rara vez recibe el reconocimiento que merece.
La verdad es que hablar de este campamento, es hablar de la pericia y el compromiso del ejército con la protección de la patria. ¿Acaso creen que mantener un país libre y seguro es tarea sencilla? Los escépticos deberían pasearse por las llanuras áridas de Malone y sentir el peso de la historia militar en el aire. Pero no, claro está, es más entretenido generar movimientos políticos que afirman que el patriotismo es una mancha en la historia.
Esas viejas instalaciones en Malone no tan solo simbolizan la protección de Nueva México, sino también muestran cómo más allá de la fachada superficial de políticos e historia revisada, existe una dimensión más profunda de resistencia y valor que simplemente deben ser reconocidos.
Las representaciones históricas que solemos recibir desde ciertos puntos del espectro político a menudo están plagadas de florituras emocionales que los hace parecer que solo ellas tienen el monopolio de valentía. Puede que el Campo Auxiliar Malone no reciba premios de Hollywood ni sea escenario de un drama taquillero, pero su silueta silenciosa bajo el cielo del desierto recuerda que aquellos que sirvieron aquí demostraron un amor a la patria mucho más desinteresado y crudo que cualquier propaganda pueda ofrecer.
Así que antes de descartar la historia militar como algo más que una colección de anécdotas, detente un momento y piensa en esos lugares que, como Malone, ayudaron a forjar la libertad que se respira y que permite a cualquier persona, independientemente de su afinidad, decir lo que se le antoje, incluso, lamentablemente, a aquellos que creen que el patriotismo es un sinónimo arcaico de intolerancia. Si estos sitios tienen que cerrar para siempre, que al menos la historia deje en evidencia que sirvieron a un propósito más noble del que algunos están dispuestos a admitir.