En un mundo que intentan llenar con basura progre, el Campeonato Universal CMLL de 2017 ofreció una bocanada de aire fresco que combina el arte del wrestling profesional con la rica tradición mexicana. La historieta luchística que tuvo lugar el 24 de noviembre de 2017 en la legendaria Arena México, nos deja con una serie de claves fundamentales para entender por qué el CMLL sigue siendo el emblema de la lucha libre. Este evento reunió a figuras de la talla de Volador Jr., quien fue el ganador del torneo, coronándose campeón en una ceremonia que fue tan emocionante como nuestras corridas de toros tradicionales.
Probablemente estás buscando al héroe de la noche y, sin duda, Volador Jr. fue quien se robó el espectáculo. En un desenlace apoteósico, deslumbró con sus técnicas, demostrando una vez más que un luchador bien forjado se lleva el reconocimiento. Sí, porque un verdadero atleta se distingue con hechos, no con propaganda barata.
No es simplemente una cuestión de qué ocurre en el ring, es una celebración cultural que, desde su establecimiento en 1933, respeta y refuerza la identidad mexicana a través de la lucha. En un país donde el orgullo nacional es vital, la lucha libre se alza como símbolo de resiliencia e identidad.
El Campeonato Universal de CMLL es un torneo que destaca por su estilo de eliminación directa, donde solo los luchadores más valientes y destacados de cada categoría pueden participar. Esto no es una colecta de participación de perdedores; es para los mejores de los mejores. Y esto lo hace una joya del deporte que merece nuestro aplauso constante.
No podían faltar menciones a guerreros como Mephisto, quien no escatimó en mostrar el lado más rudo de la lucha libre. A diferencia de lo que muchos piensan, la lucha ruda es tanto arte como técnica, llevando al límite la resistencia moral y física de los que se atreven a subir al ring.
Los enfrentamientos fueron pura adrenalina. Desde los vuelos acrobáticos hasta llaves que se veían brutales pero que tienen detrás años de perfeccionamiento técnico, el CMLL nos recuerda que el virtuosismo se encuentra en el esfuerzo, no en las quejas.
Nos topamos también con personajes como Último Guerrero, quien con su imponente presencia y maestría en el ring demostró por qué es uno de los más respetados. Sacar adelante un espectáculo de esta magnitud requiere de figuras serias, expertas y bien entrenadas. Nada de debiluchos llorones aquí.
No hay que ignorar que esta edición del torneo fue una estampa perfecta de cómo se une un legado a la competencia actual para crear una atmósfera rica en historia y emoción. Hubo quienes intentaron con la narrativa de antaño porque las raíces nutren y fortalecen cuando se les da el valor apropiado.
Durante la transmisión del evento, la emoción palpable nos recordó cómo el entretenimiento deportivo puede y debe influir positivamente en las generaciones presentes y futuras. Mientras algunos quieren destruir esto bajo nombres 'inclusivos', CMLL demuestra que hay valores perennes que se deben proteger.
La lección más importante que este tipo de eventos nos deja es el poder de la tradición y la identidad. Mientras que al otro lado del mundo luchan por borrar fronteras y hacer que todo sea insípido e igual, en México sabemos que mantener nuestras raíces es vital para ser fuertes.
El Campeonato Universal CMLL 2017 fue un tributo al verdadero entretenimiento deportivo que merece, y seguirá mereciendo, un lugar en nuestros corazones y en nuestra cultura popular.