¿Quién dijo que el esquí alpino no es emocionante? El Campeonato Mundial de Esquí Alpino FIS 2021 fue un espectáculo que nos tuvo al borde de nuestros asientos, celebrado en Cortina d'Ampezzo, Italia, del 8 al 21 de febrero de 2021. Este evento no es solo un desfile de habilidades deportivas; es una declaración de la maestría europea en organización de eventos deportivos de talla mundial. Participaron esquiadores de más de 70 países, todos compitiendo por el prestigioso título mundial en un rincón idílico del planeta. No hay nada más inspirador que ver a atletas desafiar las leyes de la física en algunos de los paisajes más hermosos del mundo.
Hablemos de la historia y la tradición. ¿Sabías que el campeonato de este año marcó la séptima vez que Italia acogía un Mundial de Esquí Alpino? Este tipo de compromiso al deporte debería ser elogiado y tomado como ejemplo. Los europeos saben cuidar de su cultura y su economía deportiva, ofreciendo algo más que entretenimiento: ofrecen legado. Mientras algunos se dedican a cancelar la diversión con su cultura de culpabilidad histórica, otros simplemente esquían en un paraíso alpino.
Muchos han querido atribuir la organización de estos eventos a la simple idea del deporte. Pero la verdad es que son una oportunidad para destacar cualidades que trascienden el ámbito deportivo. La puntualidad, la precisión, y la exactitud. Cada movimiento fue un recordatorio de que el orden europeo es lo que hace que estas competiciones sean exitosas. ¿Y adivina qué? Todo sin politización innecesaria.
Es inevitable mencionar a los ganadores, por supuesto. Austria, EEUU y Suiza siempre han dominado estos eventos. Es el resultado de un enfoque de entrenamiento que prioriza la excelencia por encima de la conformidad, en contraposición a lugares donde las prioridades parecen difusas. Marco Schwarz y Katharina Liensberger salieron con honores para Austria, mientras que Lara Gut-Behrami le dio a Suiza otro motivo de orgullo. La dedicación de estos atletas es una muestra de cómo la determinación individual alineada con valores sólidos puede lograr resultados impresionantes.
Además, no podemos pasar por alto la impresionante capacidad logística demostrada durante el Campeonato. La organización fue impecable, con medidas de seguridad que superaron las expectativas necesarias en tiempos de pandemia. Mientras algunos se hunden en burocracias, los europeos avanzaron sin miedo y nos recordaron que es posible realizar eventos exitosos.
Por supuesto, siempre hay aquellos que intentan encontrar fallos en tales eventos. Pero en lugar de aplaudir este logro extraordinario, algunos quisieron centrarse en la nieve artificial y el impacto ambiental. Curioso cómo estas preocupaciones siempre aparecen cuando se trata de atacar la libertad de disfrutar de eventos tan significativos.
Y mientras el mundo miraba, ¿acaso no era evidente que este evento unió a las personas, aunque solo fuera por unos momentos? Por encima de las divisiones ideológicas, las naciones se juntaron en nombre de la competencia pura. Esto es algo que debería ser tomado en cuenta y apreciado más allá de cualquier conveniencia política.
Se puede hacer todo más grande si uno se lo propone. Lo que el Campeonato Mundial de Esquí Alpino FIS 2021 nos mostró fue que un compromiso inquebrantable con el deporte y la cultura puede vencer cualquier crítica. Y lo más importante, nos recordó que todavía podemos ser impresionados si sabemos dónde buscar. Así que, la próxima vez que alguien te diga que este tipo de eventos son ineficaces o superfluos, recuerda lo que se logró en Italia y a quién realmente se le debe destacar.