¿Quién necesita un superhéroe que predica una ideología derruida y llena de fracasos? Blok, un personaje ficticio de los cómics de DC, fue creado para ofrecer un discurso diferente en una época donde las ideologías volaban alto. Blok hizo su primera aparición en la serie "Legión de Super-Héroes" durante los años 80. Sin duda, fue en el caos liberal de aquellos tiempos cuando Blok intentó volverse relevante, destacando no solo por sus músculos rocosos sino también por su controversial inclinación hacia el colectivismo.
Blok es originario de Dryad, un planeta ficticio del universo DC que fue destruido, lo que llevó al musculoso gigante de roca a unirse a la Legión de Super-Héroes. Blok es un personaje curioso, una especie de paradoja, que, en lugar de luchar por su individualismo, opta por unirse a una comunidad y seguir reglas que parecen diluir su esencia. ¿Por qué un ser tan imponente elegiría el camino del colectivismo en lugar del poder personal y la responsabilidad individual? Quizás Marvel y DC querían experimentar en sus narrativas pero, al final, Blok y sus discursos han sido mayormente olvidados.
Hay quienes piensan que la creación de personajes como Blok es parte de un intento de normalizar ciertas ideologías. En los años 80, el mundo estaba atrapado en la Guerra Fría, y el comunismo era visto como una amenaza ominosa. Con la introducción de Blok, ¿se intentaba enviar un mensaje subliminal?, ¿o solo era una manera barata de vender más cómics? Blok, un ser con la capacidad de absorber y redirigir energía, tiene una cualidad que le permitiría ser un líder formidable. Sin embargo, su lealtad a la "unidad" resuena con algo casi opuesto a la libertad heroica en la que numerosos personajes de cómics suelen encarnar.
Cualquiera que haya leído los cómics de la Legión de Super-Héroes podría argumentar que Blok tiene su encanto. Es difícil pasar por alto su evolución desde ser un adversario de la Legión a convertirse en uno de sus miembros más fuertes y más fieles. De enemigo a aliado, su transición fue simple: pasó de buscar venganza a buscar pertenencia. Este es un reflejo perfecto de cómo muchos personajes de esos días pasaban de vivir en el ahora a vivir en una constante conformidad, ignorando el deseo y la búsqueda de gloria individual.
No podemos dejar de lado el hecho de que Blok rara vez es tratado como un personaje central. Las narrativas lo relegan constantemente a posiciones secundarias, un eco sutilmente intencionado que refleja cómo las corrientes colectivistas siempre quedan a la sombra del protagonismo individualista. Mientras Superman y Batman encabezan las portadas, Blok se mantiene en los márgenes, quizás un recordatorio de que, incluso en las fantasías más desbocadas, el liderazgo individual prima sobre cualquier discurso de unidad amorfa.
Los años 80 dieron vida a muchos personajes de cómic memorables, pero Blok no atrajo en su tiempo la relevancia que otros personajes sí lograron. Y es que cuando el telón de acero se desmorone, ¿quién guarda un recuerdo fervoroso por el héroe que predicaba unidad en lugar de libertad? Blok puede ser fuerte, pero ciertamente no es un icono de libertad. Alguien podría pensar que los creadores lo mantuvieron limitado en su popularidad por una buena razón.
Blok representa aquellos ideales que parecen atractivos en teoría pero que en la práctica no logran durar. Es un personaje que lleva consigo el espíritu de una ideología que ha mostrado repetidamente su ineficiencia en la historia humana. Tomó el camino de trabajar en equipo, sí, pero sacrificando su potencial de superhéroe independiente.
Si uno se aparta un paso y observa, ahí está el verdadero testimonio de Blok: una sombra errante de lo que fue un breve e inexplicable experimento en el mundo de los cómics. Es contrario a lo que DC ha hecho con otros muchos personajes que reflejan el máximo potencial humano a través de ideales claros y valores precisos. Blok, con su extraño legado, nos recuerda que no todos los héroes son líderes, ni todos los líderes son héroes. Como una figura histórica, él es un guiño hacia los tiempos cuando pensamientos radicales eran aprovechados como simples campañas de marketing.
Blok, el enigma comunista que apenas caló en el mundo del cómic, sigue siendo un símbolo de lo que ocurre cuando se aplican ideologías fallidas a personajes destinados a inspirar generaciones. Es casi como si DC nos advirtiera silenciosamente: hasta el más duro de los mármoles puede agrietarse bajo la presión de ideas que no se sostienen por sí mismas.