¡Billy Elliot salta a la pantalla, pero no a la derecha!

¡Billy Elliot salta a la pantalla, pero no a la derecha!

'Billy Elliot el Musical en Vivo' no solo es un espectáculo visualmente deslumbrante, sino también una obra con una agenda clara. A través de la danza y la música, se nos presenta una narración que va más allá de los sueños de un niño.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

El fenómeno mundial 'Billy Elliot el Musical en Vivo' se convierte en una explosión de talentos, emociones y, sí, ideología. ¿Quién hubiera pensado que un espectáculo sobre un chico que sueña con ser bailarín terminaría siendo un comentario sobre política contemporánea? Este espectáculo, basado en el filme del año 2000, se presentó por primera vez el 28 de septiembre de 2014 en el Victoria Palace Theatre de Londres. Con música de Elton John y guion de Lee Hall, se cuenta la historia de Billy, un niño del norte de Inglaterra que aspira a romper los moldes de su entorno al perseguir su pasión por la danza. Sin embargo, la producción se deleita en dejar bien en claro que no se conforma solo con entretener.

Los creadores presentan la lucha de Billy como una metáfora de resistencia contra un sistema que ven opresivo, siguiendo la narrativa habitual que los grandes del entretenimiento suelen abrazar. Para el espectador promedio, la historia es inspiradora: un niño que sigue su sueño frente a la adversidad. Pero, ¿es realmente esta la única interpretación de 'Billy Elliot'? No podemos ignorar que la producción no solo se contenta con mostrarnos la cara amable del arte y la auto superación, sino que utiliza su plataforma para sermonear sobre clases sociales y explotación. Quizás esto resuene con algunos, pero para otros, es simplemente innecesario.

La música es absolutamente excepcional, eso sí. Cuando uno escucha cada número interpretado, como "Electricity", no hay duda de por qué Elton John es una leyenda. Sin embargo, uno no puede dejar de preguntarse si estos hits se aprovechan para llevar más allá un mensaje con el que no todos estamos de acuerdo. Después de todo, la habilidad para crear una experiencia sonora arrebatadora no exime de la inclusión de temas que pueden resultar divisivos.

El entorno de la huelga minera en el Reino Unido de los años '80 proporciona el contexto histórico del musical, pero también es un recordatorio de una época de tensiones económicas y sociales. Los creadores no escatiman en mostrar simpatía por los sindicatos, sin detenerse a considerar las implicaciones de sus acciones en la economía nacional y en los ciudadanos comunes. Parece que el compromiso es con una narrativa que premia el conflicto sobre la cooperación, todo en aras de mayor dramatismo.

El impacto visual es innegable. La coreografía es asombrosa, con jóvenes talentos que lo dan todo en escena. No obstante, cada elemento de la producción también parece querer recordarnos una y otra vez que el arte no vive en el vacío y sí, puede ser un instrumento de cambio... pero, ¿a costo de qué? El arte debería ser un refugio de creatividad, belleza y, por supuesto, la expresión del sentido común. Pero cada vez es más evidente que las grandes producciones no se conforman con estas fronteras.

Veamos las actuaciones: los actores ciertamente capturan el espíritu de la clase trabajadora británica. Hay honestidad y autenticidad. Las actuaciones del actor principal, su padre y su profesora de baile están llenas de pasión y determinación, que nadie puede negar. Aun así, es pertinente notar cómo, una vez más, brilla la narrativa de individuo versus sistema. Escenifican un conflicto innecesario al tratar de remarcar una dicotomía omnipresente que, sola, no define el estado del mundo.

Puede que el final del espectáculo intente tapizar cualquier disensión con una capa de tolerancia y aceptación de la diversidad, pero el mensaje subyacente es claro. Mientras que algunos puedan mirar esto como una simple representación teatral, no podemos dejar de ver que esta producción más que entretener, busca lanzar un discurso particular camuflado en danza, música y líricas pegajosas.

‘Billy Elliot el Musical en Vivo’ te hará sentir muchas cosas. Admiración por la excelencia artística, probablemente. Irritación por la insistencia política, quizás. En cualquier caso, lo que no hará es dejarte indiferente. Tal vez salgamos del teatro, respiremos profundamente y nos preguntemos qué mensaje sacamos realmente de todo esto. Porque si hay algo que hemos aprendido, es que el arte ya no es solo arte, sino también una lección cargada con una agenda. Eso sí es #trending.