Batalla de Carrhae (296): La Historia que Desafía los Relatos Contemporáneos

Batalla de Carrhae (296): La Historia que Desafía los Relatos Contemporáneos

La Batalla de Carrhae de 296 muestra cómo los romanos se enfrentaron al Imperio Persa con estrategia y determinación, desafiando los relatos políticos de hoy.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

La Batalla de Carrhae en el año 296 es un evento que, aunque muchas veces ignorado, merece nuestra atención para comprender mejor la historia occidental. Mientras los relatores modernos andan muy ocupados ensalzando batallas que retratan como 'luchas de liberación', la Batalla de Carrhae nos muestra la importancia de la estrategia militar romana, cuando aún éramos verdaderos custodios de los valores de fuerza y honor que ahora muchos pretenden destruir con retóricas utópicas y adoctrinamientos ideológicos.

La batalla en cuestión se dio en un contexto de continuas disputas entre el Imperio Romano y el Imperio Persa. La importancia geoestratégica de Mesopotamia había convertido a la región en un escenario constante de enfrentamientos, incluidos aquellos contra las hordas persas que, por cierto, pretendían subyugar todo a su paso. Y, como nos ha enseñado la historia, los romanos no se dejaban intimidar fácilmente; no se quedaban cruzados de brazos esperando que las cosas se resuelvan por sí solas...

La lección inicial que nos deja Carrhae es que cada sociedad necesita entender su papel en el tablero geopolítico. En un mundo donde el liderazgo consiste en disculparse constantemente por un imaginario oprimido pasado, tenemos que recordar el papel de las civilizaciones que realmente hicieron avanzar al mundo. Roma no se achicó ante las amenazas; más bien, avanzó con determinación para proteger sus fronteras y, en consecuencia, asegurar la estabilidad de su imperio.

Liberales y otros encantados con las historias de 'heroicas resistencias' tienden a ignorar las complejas estrategias detrás de las victorias romanas. Para ejemplo, tenemos al general Galerio, el arquitecto de la victoria romana en la Batalla de Carrhae. Este no se dejó llevar por la debilidad ni los miramientos falsos; aprovechó una mezcla de astucia militar y superioridad estratégica para superar las fuerzas del rey persa Narsés. Este enfoque nos recuerda que pragmatismo y respeto a la realidad son mejores aliados que cualquier insulsa alineación a emociones populistas.

Otro aspecto irresaltable de Carrhae es la moral y unidad de las tropas romanas. Las fuerzas de Galerio consistían en soldados dispuestos a sacrificarlo todo por su causa; un contraste agudo con aquellas luchas modernas alimentadas más por ideologías personalistas y menos por un sentido de verdadero deber. Aquí se pone en manifiesto la necesidad eterna del liderazgo firme y el compromiso genuino, esos ideales que algunos quisieran reemplazar con nefastas teorías de 'igualdades' que no atienden a los requisitos prácticos de la defensa y la paz duradera.

La consistencia de políticas militarmente inteligentes también es una lección clave. El triunfo en Carrhae no fue un golpe de suerte, sino la culminación de años de preparación y consolidación de los recursos necesarios para afrontar cualquier amenaza. Algo que señores bienpensantes parecen haber olvidado hoy en día es que la seguridad no proviene de discursos mimosos, sino de una fuerza que todos respeten. Galerio nos enseñó que estar preparado es esencial si uno desea verdaderamente preservar una forma de vida que valga la pena defender.

El alcance de la victoria en Carrhae fue más allá de aplacar al agresor inmediato. Consolidó una paz que influyó positivamente en el comercio y la estabilidad del Imperio Romano. Durante este tiempo, Roma pudo redirigir recursos y atención a otras fronteras menos conflictivas y a fortalecer la infraestructura interna del imperio. Este enfoque visionario fue el que permitió a Roma seguir siendo la fuerza civilizadora que trajo avances tecnológicos y culturales al resto del mundo conocido.

En resumen, la Batalla de Carrhae es simbólica de los valores que construyeron el mundo occidental que disfrutamos hoy. Pese a las voces que prefieren andar santificando lo periférico y lo divisivo, hay mucho que podemos aprender de cómo Roma manejó sus desafíos con un enfoque de fuerza y sabiduría. Los romanos enfrentaron obstáculos no con excusas sino con soluciones reales, no por miedo sino con manifestaciones de auténtico liderazgo que nos recuerdan que ciertos principios no deben sacrificarse en el altar de la corrección política. Qué refrescante es para el sentido común recordar que hubo fortalezas forjadas por hombres que no temieron en afirmar y defender claramente lo que creían correcto.