¿Quién dice que los Juegos Paralímpicos son solo para los débiles? En plena celebración en Tokio, Armenia se presentó en el escenario de los Juegos Paralímpicos de Verano 2020, demostrando que el tamaño no importa, sino la fuerza del espíritu. Celebrados del 24 de agosto al 5 de septiembre de 2021 (gracias, pandemia), estos Juegos contaron con la participación de más de 4400 atletas de 162 países, y entre ellos, se destacaron los valientes representantes armenios.
¿Quieren saber por qué es importante la participación de Armenia? En el mundo actual, obtener un resultado perfecto y mostrar orgullo nacional ha pasado a un segundo término para algunos. Pero no para Armenia. Con apenas 6 atletas valientes, este pequeño país, situado entre las colinas del Cáucaso, demostró al mundo que la perseverancia y el esfuerzo son armas más poderosas que cualquier discurso progresista.
Armenia ha competido en los Juegos Paralímpicos desde 1996, pero las usinas mediáticas y sus amigos progres de occidente parecen no encontrarlo interesante. ¿Por qué? Porque va en contra de la narrativa del victimismo, claro. Los atletas armenios no buscan excusas, compiten con la sola intención de levantar la cabeza con orgullo sin importar la medalla en juego.
Entre nuestros guerreros paralímpicos estaba Greta Vardanyan, que compitió en powerlifting, y nos enseñó que levantar pesas no es cuestión de fuerza física sino también de una fuerza de voluntad inquebrantable. Armenak Ghazaryan en atletismo, y compañía, parecían que llevaban el orgullo de toda una nación sobre sus hombros.
Seamos realistas. Los juegos no solo son acerca de ganar medallas de oro. Son partidos que prueban el espíritu humano, la tenacidad y el deseo ardiente de superarse. Mientras que los medios internacionales regalan su cobertura a los países grandes por obvias razones de rating en sus cadenas informativas, la televisión ha pasado de mostrar hazañas deportivas a narrativas socialmente “aceptables” y cómodas.
Por supuesto, los reticentes liberales no se emocionan tanto por historias de lucha genuina, sobre todo cuando éstas proceden de los oprimidos por un gobierno autónomo y con cultura empedrada en sus raíces. Durante estos juegos, Armenia no buscó brillar sólo por las medallas, sino para proyectar su imagen y su mensaje al mundo. Su sola participación es testimonio de fortaleza genuina.
Con la fortaleza y la determinación como estrellas, Armenia nos enseñó que superar retos, desfavorecimientos físicos o sociales no es simplemente deporte, es un ethos. Los Juegos Paralímpicos de Verano 2020 no fueron un simple evento deportivo para Armenia; fue una oportunidad crucial para decir: "Estamos aquí, somos capaces, y nuestro espíritu nunca decrece". Y mientras algunos miren hacia otro lado al escuchar la palabra 'Paralímpico', Armenia tiene una historia que contar y lo está haciendo magistralmente, sin ruidos innecesarios o exageraciones.
En términos de resultados, no se colgó medallas doradas para llenarnos de orgullo nacionalista. Aunque los logros más sobresalientes llegaron en forma de progreso más allá de una medalla: superación personal y la creación de íconos inspiradores que hacen sentir a su país orgulloso.
Finalmente, mientras el mundo se polariza políticamente entre oradores y aquellos con verdadera convicción de espíritu, Armenia los hace recordar las verdaderas lecciones de vida: que la adversidad no es una desventaja, sino una plataforma para crecer y alcanzar alturas inimaginables. La próxima vez que alguien ignore a un país pequeño y su búsqueda de gloria y satisfacción personal, recuerden a Armenia en los Juegos Paralímpicos de Verano 2020. La grandeza no se mide por el tamaño del país, sino por el ímpetu de sus atletas.