El Horizonte Distorsionado de Armado & Delirante

El Horizonte Distorsionado de Armado & Delirante

Prepárense para entrar en el mundo de Armado & Delirante, una dupla de "artistas" que han desafiado lo que significa el arte moderno con sus provocativas obras desde 2015 en México.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Prepárense, porque cuando se enteran de lo que Armado & Delirante tienen bajo sus mangas, no podrán dejar de hablar de ellos. Empezamos con un poco de contexto: estos "artistas" son una dupla que ha revolucionado el mundo del arte moderno desde su aparición en 2015 en México, dominando galerías al mismo tiempo que desafían lo que debería y no debería ser considerado arte. ¿Por qué seguir venerando a grandes maestros como Rembrandt o Velázquez cuando estos dos han decidido que exhibir una montaña de basura en medio de una sala tiene igual o incluso más valor?

Armado & Delirante son conocidos por lo que algunos llaman "arte provocativo". Para los amantes del arte de toda la vida, lo que esta pareja hace parece más un capricho que arte genuino. Mientras algunos aplauden sus osadías, otros se preguntan si simplemente nos están tomando el pelo. Resulta curioso que en una era en la que la comunicación visual es tan poderosa, tengamos que soportar exhibiciones que incluyen pilas de papeles arrugados y figuras hechas con desechos plásticos pintadas de colores chillones. Una gran cantidad de críticos 'vanguardistas' se han inclinados a aplaudir sus obras porque, claro, hacen una "crítica social", sin embargo, se les escapa que la mayoría del sentido común lo considera simplemente basura.

Ahora bien, aquí viene la autenticidad. La dupla ha conocido el éxito no tanto por su técnica o calidad de sus obras, sino más bien a través del espectáculo. Hablan en conferencias y charlas donde se discute el estado del arte contemporáneo, llenando salas con declaraciones vagamente profundas como "¿Qué es el arte sino el reflejo fugaz de nuestra realidad distorsionada?" ¿Acaso no existen ya suficientes distorsiones en la sociedad moderna que sumar estas obras sin rumbo claro a la mezcla?

Algunos podrían argumentar que su intención es abrir las mentes a nuevas percepciones del mundo, romper barreras culturales o exponer aspectos de la vida que generalmente damos por sentados. Sin embargo, lo que parecen lograr es dividir más a la audiencia entre quienes quieren encontrar sentido y quienes ya están hartos de pretensiones vacías.

Su popularidad ha ido creciendo, impulsada por el auge de las redes sociales, donde todos tenemos una opinión pero no la misma apreciación por el verdadero talento. En plataformas como Instagram y TikTok, sus piezas son vistas y compartidas a millones, pero hay una gran diferencia entre ser viral y ser valorado. Alguna vez ha faltado mencionar que la viralidad no es sinónimo de calidad, y menos en el ámbito artístico.

En su defecto, Armado & Delirante ofrecen una experiencia más que hacen pensar (o distraer, en el peor de los casos) que el simple placer visual que ofrecen los viejos maestros. Los interesados en este tipo de arte son entonces seguidores que prefieren quitar los filtros de lo convencional en búsqueda de lo extravagante, aunque, siendo sinceros, lo verdaderamente escandaloso es la ausencia de maestría.

Para los críticos tradicionales, es incomprensible dar mérito artístico a trabajos que consisten en lo que bien podría ser una excursión rápida a un contenedor de desechos. Pero, ¿a quién le importa la opinión de los críticos cuando se ha conquistado la atención de museos y galerías que parecen dispuestos a mostrar cualquier cosa que desafíe el status quo por la pura controversia?

Esto apunta a una suerte de crisis en los valores del arte moderno, que en lugar de enaltecer la belleza, la destreza, y la emoción, decide aplaudir la disonancia. Es una estrategia peligrosa que promueve un espectáculo vacío, razón por la cual debemos cuestionarnos hasta dónde puede llegar esta tendencia antes de darnos cuenta de que el emperador, en realidad, está desnudo.

Por supuesto, la defensa de Armado & Delirante insistirá en que lo que hacen es valioso porque nos hace mirar dos veces, nos hace cuestionar, nos hace hablar. Pero hablar de qué, ¿de lo ridículo de algunas de las nociones 'artísticas' de hoy día? Pregúntele a cualquier persona que en un tiempo haya admirado obras con sentido, forma, y, lo más importante, sustancia, ¿se sienten realmente satisfechos con la dirección en la que el arte está siendo guiado por estos "genios" contemporáneos? La controversia está servida, y quizás, al final, eso es precisamente lo que nos quieren vender.