Ara (película): Un Canto a la Racionalidad

Ara (película): Un Canto a la Racionalidad

La película 'Ara' desafía las narrativas progresistas al ofrecer una mirada crítica y racional sobre el intervencionismo estatal. Ambientada en un futuro distópico, es una alegoría reveladora sobre el valor de la lógica sobre la ideología.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Imagina una película que no solo entretiene con efectos especiales y guiones repetidos, ¡sino que también hace que tu cerebro haga ejercicio! ¿Suena demasiado para el espectador típico de Hollywood? Permíteme presentarte la reveladora obra que es 'Ara', una película que desafía el zeitgeist progresista en el cine actual y que, afortunadamente, tiene éxito en mostrar historias nuevas y frescas de una manera que pocos se atreven. 'Ara' es una producción española de 2022, dirigida por Iñaki Sánchez, que se atreve a ir más allá de las narrativas de victimización y los patrones de pensamiento paternalistas en los que muchos se han atascado.

Desde el principio, 'Ara' rompe con los moldes tradicionales de la industria cinematográfica modernista. Situada en un futuro distópico pero plausible, nos cuenta la historia de una sociedad que ha sido víctima de sus propias decisiones irracionales. El escenario es España, pero bien podría ser cualquier lugar donde la lógica ha sido sustituida por ideologías tiránicas. El protagonista, Ricardo, se enfrenta a un sistema que decide arbitrariamente quién es apto o no para vivir. Es una alegoría no tan ficticia de las sociedades que confunden el progreso con cualquier cosa menos sentido común.

El villano en 'Ara' no es una horrible bestia o un extraterrestre con poderes sobrenaturales, sino una representación simbólica del excesivo intervencionismo estatal. La película muestra a un gobierno que cree que tiene derecho a decidir por sus ciudadanos, una crítica mordaz, aunque sutil, a las tendencias de control que muchos occidentales perciben en las políticas actuales. Y ahí radica su genialidad: logra revelarnos lo absurdo de ser marionetas de un gobierno que ya ha demostrado ser menos eficiente — y mucho más costoso — que las capacidades individuales cuando se trata de generar bienestar.

Con un guion plétorico de diálogos introspectivos, 'Ara' resalta cómo aquellos en el poder a menudo utilizan el miedo para manipular, un tema que resuena en una época donde 'la narrativa oficial' es prácticamente una religión moderna para muchos. Y, por supuesto, el espectador atento notará que este camino trazado por los creadores de 'Ara' no es solo entretenimiento, es una advertencia de lo que puede venir si no se abren los ojos a tiempo.

La dirección de Iñaki Sánchez destaca por su audacia al dotar de profundidad emocional a personajes que, otros, dejarían plano. Mientras que el cine promedio busca sentirse seguro en aguas poco profundas, Sánchez navega corrientes peligrosas de crítica social y política con valentía. Las actuaciones de un elenco comprometido son la columna vertebral de esta historia. Destaca especialmente Laura Martínez en el papel de Ana, una mujer que desafía al sistema para salvar a su familia, una analogía de la resistencia heroica frente a la coerción.

'Ara' también está visualmente bien lograda, utilizando escenarios grises y sombríos que amplifican la percepción de una sociedad fría y calculadora. La cinematografía, a cargo de Javier López, convierte el telón de fondo apocalíptico en una metáfora visual del estado que genera el exceso de legislaciones absurdas. Porque, al final, ¿qué es más aterrador: un monstruo de siete cabezas o un burócrata obtuso con un sello que decide tu destino?

La música de Luis Fernández acompaña con sutileza cada escena, sin abusar de temas comunes o sentimentales. Fernández crea una banda sonora que, al igual que la historia misma, elude clichés y se atreve a ser auténticamente única. Y sobre autenticidad, hay que destacar que a pesar de las intenciones del mainstream por censurar discursos, 'Ara' se posiciona como un canto a favor de la racionalidad y menos tontería encubierta como progresismo.

En tiempos donde el cine se ha convertido en un vehículo más para eslóganes políticamente correctos, 'Ara' se atreve a ser, no solo diferente, sino necesario. Esta película grita sobre los peligros de una ideología dogmática que eclipsa a la razón. Esta cinta va más allá del entretenimiento; es un recordatorio de que la auténtica justicia solo viene a través de la lógica, no del sentimentalismo mal entendido.

La industria del entretenimiento puede aprender algo de 'Ara' y es el claro ejemplo de lo que el cine debería aquilatar. De lo contrario, quizás seguiremos atrapados en el círculo vicioso de lanzar más de lo mismo cada año y fallar en ofrecer novedosos planteamientos. Quizá las mentes cerradas de algunos busquen tergiversar su mensaje por motivos ideológicos, pero los que vemos entre líneas sabemos que 'Ara' habla por, para y sobre nosotros, los racionales.