¿Qué nos dice una comedia romántica del lejano 2004, 'Amor Hoy', sobre el amor actual? Dirigida por Matías Bize, ambientada en Santiago de Chile, esta película es una mirada alocada y radicalmente honesta sobre cómo las relaciones amorosas y el sexo funcionan en este mundo moderno, o al menos lo intentan. En un solo lugar durante unas pocas horas, varias parejas enfrentan sus verdades más íntimas, buscando lo que ellos llaman amor.
Primero, el arte de Bize no se enfoca en contar una historia de amor tradicional. Esto podría ser porque en su núcleo, 'Amor Hoy' está obsesionada con lo superficial del amor contemporáneo—un concepto que parece olvidado por muchos en la izquierda cultural. La película se atreve a mostrar cómo el amor —reduciéndolo muchas veces a pasiones momentáneas— se convierte en un ejercicio casi académico en esquivar compromisos serios. Aquí, el compromiso es una amenaza. ¡Y vaya que es refrescante ver esto en un mundo donde la hipocresía se disfraza de apertura emocional!
Pero ¿cuáles son las otras razones por las que 'Amor Hoy' provoca tanto a la sensibilidad progresista? Por ejemplo, sus escenas íntimas. La audacia con que se aborda el sexo sin adornos puede parecer francamente perturbadora para los defensores de lo políticamente correcto. Las conversaciones son crudas y reales sin un filtro laboral de recursos humanos. No hay suficientes momentos de 're-evaluación del consentimiento' ni reflexiones interminables sobre relaciones toxicas hablando de micro-agresiones e injusticias. Aquí, la conexión humana es directa y sin mediaciones.
La temática del amor fugaz, lleno de encuentros casuales y desencuentros estratégicos, es una sátira mordaz al desenfreno de una sociedad que dice querer amor eterno, pero sólo parece saber buscar gratificaciones inmediatas. En una época en donde los contratos matrimoniales han quedado obsoletos para muchos, la inmediatez facilitada por apps como Tinder puede tener más protagonistas en la vida real de lo que creemos.
El simple hecho de que Bize evoque tales temas sin pedir perdón muestra un reto a la corrección política. Basta con una mirada a las parejas homosexuales y heterosexuales de la película para darse cuenta de que la obra no discrimina en presentar la falta de poesía en las relaciones modernas. La realidad cruda no entiende de bandos, ni de izquierda ni de derecha, sino de impulsos humanos.
Esta obra sudamericana, con un toque europeo de introspección, demuestra que las historias íntimas bien contadas no necesitan la lente hollywoodense para impactar. Quizás lo más intrigante sobre la película es su énfasis en el diálogo; conversaciones que navegan precisamente las profundidades superficiales del amor posmoderno. Las palabras intercambiadas escenifican esta falsa intimidad llena de expectativas insatisfechas.
Al mismo tiempo, 'Amor Hoy' no solo es sobre las parejas y el sexo. Es también sobre cómo el omnipresente miedo a la soledad puede llevarnos a cualquier lugar excepto al amor verdadero y a encontrar una conexión más profunda. Los protagonistas, en su búsqueda del amor, muchas veces se pierden entre miedos y ansiedad por el qué dirán. En este sentido, la obra critíca veladamente a aquellos que llevan una máscara en nombre de las apariencias sociales.
Al final, lo que 'Amor Hoy' logra es evidenciar la hipocresía de nuestras concepciones modernas de las relaciones, cuestionando, sin responder si tiene o no remedio. Muestra la fragilidad de humanos buscando refugio en otros cuando el primer paso podría ser encontrar la paz consigo mismos. Matías Bize, a través de su lente crítica, dirige una historia que podría ser vista como un espejo para todos aquellos que se preguntan por qué muchas relaciones fracasan en estos tiempos cargados de teclados y pantallas.