Alicia en las Ciudades: Un Vistazo Conservador

Alicia en las Ciudades: Un Vistazo Conservador

«Alicia en las Ciudades» de Wim Wenders es una película imprescindible de 1974 que desafía la corrección política y abraza la autenticidad en una era dominada por la superficialidad.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Si las películas pudieran votar, "Alicia en las Ciudades" definitivamente no elegiría la corrección política. Dirigida por Wim Wenders, esta obra maestra de 1974 es una auténtica joya del cine alemán que desafía los convencionalismos liberales. La película sigue a Philip Winter, un periodista alemán que, tras tener bloqueos creativos y personales, se embarca en un viaje a través de los Estados Unidos y Países Bajos, acompañado inesperadamente por Alicia, una niña de nueve años. ¿Dónde? Comienza en Nueva York y concluye en Alemania. ¿Cuándo? Durante la década de los 70. Todo esto para responder a un mundo cada vez más dominado por la frivolidad de los medios y la pérdida del sentido común.

  1. Un héroe en reversa: Philip Winter no es el clásico protagonista de Hollywood. Él representa una resistencia al cambio forzado por la agenda mediática. En un mundo que entrelaza lo digital y lo material, Philip se aferra al acto físico de sacar fotografías Polaroid, una forma de arte que pone en jaque al desenfreno tecnológico sin sentido.

  2. Viaje hacia la identidad: ¿Por qué Alice se convierte en la compañera de Philip? La realidad dual entre la infancia y la madurez muestra cuán esencial es mantener una identidad personal fuerte frente a todo tipo de gritos progresivos. Wenders ilustra cómo, bien al estilo europeo, cada encuentra su verdadero ser de forma introspectiva.

  3. Desafía el consumismo: La película, ambientada en un Estados Unidos desbordado por la cultura del consumo, es un recordatorio de que lo material no es lo más importante. Contrapone la superficialidad americana con la profundidad cultural europea. ¿El capitalismo salvaje es responsable de esta decadencia consumista? La decisión es evidente.

  4. La autenticidad frente al ruido: Lo auténtico rara vez es valorado hoy en día. La relación entre Philip y Alicia nos motiva a cuestionar las actuales dinámicas dominantes de una sociedad ruidosa, que prefiere ver presentadores de televisión antes que escuchar historias humanas genuinas. Los valores de nuevos peones del entretenimiento no deberían eclipsar lo esencial.

  5. Recuperación de lo perdido: En un mundo donde descubrir lugares inesperados fue reemplazado por el culto a las selfies, esta película nos recuerda que el verdadero descubrimiento radica en lo interior. La búsqueda por encontrar a la madre de Alicia no es sólo física, sino también espiritual, una narrativa que provoca la introspección personal.

  6. La figura del niño: Alicia no es un personaje accidental. Ella es, más que un control sobre Philip, un faro en su viaje. Este contraste con la idea progresista de que las figuras adultas deben ser siempre cuestionadas por los jóvenes. En cambio, muestra cómo el mundo adulto tiene todavía valiosos caminos a seguir.

  7. Europa contra América: El eterno debate entre los valores americanos modernos vis-à-vis los europeos clásicos se expone claramente. Wenders utiliza sus paisajes de fondo como elementos narrativos para mostrar la claridad de su preferencia. Norteamérica puede tener su brillo, pero Europa mantiene su profundidad genuina, algo que no puede ni debe ser trivializado.

  8. Movimiento y arraigo: La película no es una simple road movie, sino un ejercicio de auto-reflexión y rescate cultural. A través de los viajes, habla de arraigos y pertenencias que van más allá de las fronteras. Philip y Alicia personifican la idea de que el hogar no es simplemente un lugar físico.

  9. Sobriedad contra exceso: En la era del exceso, "Alicia en las Ciudades" vuelve al mundo simple y austero de las relaciones humanas. Las escenas pausadas y dialogadas frecuentemente carecen de las estridencias tan amadas por las producciones liberales de nuestros días.

  10. Relevancia contemporánea: Aunque los problemas presentados en la película son de su tiempo, su eco resuena más fuerte hoy. ¿Es posible que una película de la era previa al internet predijera nuestras luchas actuales en un mundo saturado de información y vacío de conocimiento? Definitivamente, la respuesta se encuentra en cada cuadro.

Una obra tan rica y varias veces incomprendida, "Alicia en las Ciudades" nos impulsa a reevaluar cultural y personalmente lo que elegimos valorar en una era donde la superficialidad frecuentemente lidera la marcha. En pocas palabras, es más que una película, es una declaración audaz, que elimina los brillos del progresismo mal entendido.