Alex Strangelove: Una comedia que irrita a los progres

Alex Strangelove: Una comedia que irrita a los progres

Si buscas una película que provoque a quienes ven todo en rosa y arcoíris, "Alex Strangelove" es la opción perfecta. Esta comedia de Netflix explora temas de sexualidad que desconciertan a aquellos con un enfoque tradicional de la moral.

Vince Vanguard

Vince Vanguard

Si buscas una película que provoque a aquellos que ven todo en rosa y arcoíris, "Alex Strangelove" es una opción más que divertida. Esta producción original de Netflix, estrenada en 2018, se centra en Alex Truelove, un estudiante de secundaria que parece tenerlo todo resuelto en su vida perfecta: buenas notas, una novia cariñosa y un futuro prometedor. Pero, como suele suceder en la vida, no todo es lo que parece, especialmente cuando decide explorar su sexualidad en el contexto urbano de Nueva York. Una trama que, ciertamente, desconcierta a quienes abrazan un enfoque tradicional de la familia y la sexualidad.

La película inicia con Alex disfrutando de su romance adolescente con Claire, pero la cosa cambia drásticamente cuando Elliot entra en su vida. Elliot es un joven abiertamente gay que desafía la seguridad de Alex sobre su propia identidad sexual. Desde el primer momento, la narrativa busca sugerirnos que la exploración y definición de la sexualidad no solo es normal sino también necesaria—una postura que resulta poco convincente para los adultos responsables que prefieren el orden natural de las cosas.

Algunos dirían que "Alex Strangelove" es simplemente otra representación de cómo Hollywood intenta moldear las mentes de los jóvenes. Pareciera una misión para desacreditar el concepto de amor y pareja tal como lo entendemos aquellos que no hemos saltado en el carro del arcoíris. Al presentar los conflictos internos de Alex como una fórmula para definir quién es realmente, el guion refleja un enfoque poco como un manual susceptible de lavar cerebros en su idea fija de que la moral tradicional está pasada de moda.

La dirección a cargo de Craig Johnson utiliza, podríamos decir, una ligera sátira para hacer digerible la desconstrucción de la heteronormatividad. Si bien la película apunta a conmovernos con momentos graciosos y situaciones incómodas, también se acorrala a sí misma en esa agenda de ideología de género que carece de honestidad respecto a las luchas reales de quienes enfrentan dilemas similares.

Por supuesto, no todo es negativo. El reparto ofrece interpretaciones bastante sólidas. Daniel Doheny como Alex muestra un personaje convincente al que no es difícil seguirle la pista, aún cuando la historia parece aferrarse tanto a la corrección política que raya en el disparate. Lo que realmente salva a la película de convertirse en un desastre total son sus momentos cómicos, que funcionan porque relajan el tono "sermoneador" de la cinta.

Para aquellos que ven el mundo a través de lentes de arco iris, lo visto en "Alex Strangelove" es música para los oídos. Pero una postura crítica revelaría que la película no hace más que rellenar un molde preestablecido por la industria del entretenimiento moderno, insistiendo en que todos los caminos conducen al relativismo moral. Deja la sensación de que si no estás de acuerdo con esta visión, eres retrógrado o intolerante.

En esencia, "Alex Strangelove" se suma a la larga lista de intentos por desafiar la estructura convencional de la familia, enviando el mensaje de que las certezas de siempre ya no tienen cabida en el mundo de hoy. Al cerrar la película, uno se queda pensando si realmente el camino propuesto nos lleva hacia una sociedad más inclusiva o simplemente hace ruido al intentar convertir cualquier reflexión en una acusación contra las tradiciones.

Ciertamente es una película que encuentra un público dispuesto a aplaudir sus intenciones, aunque también deja espacio para que aquellos que ven el mundo desde una perspectiva crítica levanten la ceja y se pregunten qué tan lejos hemos llegado en la disolución de los valores tradicionales.