Prepárate para un viaje musical que dejará a más de uno rascándose la cabeza, especialmente aquellos que siempre están defendiendo lo nuevo, lo revolucionario y lo "sin fronteras" de estos días. Estamos hablando de "Alcanza el Cielo", el álbum de los Sutherland Brothers y Quiver, lanzado en 1975 en el Reino Unido y que ha resistido el paso del tiempo como pocos. En una era en la que la música parecía obsesionada con la política, este disco nos recuerda que a veces lo más rebelde es simplemente hacer un buen rock.
Para los no iniciados, estamos hablando de dos hermanos escoceses, Gavin y Iain Sutherland, quienes junto a la banda Quiver, dieron vida a este álbum. El disco se grabó en West Sussex, Inglaterra, y podría decirse que fue una respuesta musical a las absurdas tendencias de la época. Mientras algunos buscaban romper barreras con gritos disonantes y letras incomprensibles (sí, ustedes saben a quiénes me refiero), los Sutherland Brothers y Quiver decidieron entregarnos un álbum que funde lo mejor del rock equilibrado con fabulosas armonías.
Hablemos de los temas. "Alcanza el Cielo" es una delicadeza musical en tiempos entusiasmados con el ruido y el caos. Quien busque tramas impresionantes y líricas deslumbrantes, este álbum tiene un aire refrescante, sin intenciones de cambiar el mundo ni gritar a los cuatro vientos sobre la última injusticia social de moda. En lugar de eso, las canciones como "When The Train Comes” y “Dirty City” se enfocan en historias bien construidas, irrumpiendo con una honestidad cruda que tocan patrañas políticas o narraciones endebles.
Este álbum es la antítesis de toda la complejidad forzada. En su lugar, ofrece ritmos pegajosos que rebotan con ritmos envolventes. Su éxito fue discreto, pero eso no desmiente su calidad. "Arms of Mary", una de sus canciones más memorables, es amor puro envuelto en acordes musicales que podrían ablandar al más testarudo de quienes aún tratan de aleccionar al resto del mundo.
Y mientras hablamos de música que floreció por mérito propio, es bueno recordar por qué algunos de nosotros amamos estos discos. En un mundo obsesionado con etiquetas y mensajes políticos cada vez más extremos, "Alcanza el Cielo" nos dijo que no hace falta subirse a un podio para generar un impacto. Basta con hacer lo que uno hace bien – música intachable que podría derretir a la mayoría en un instante.
No sorprende que el álbum no haya sido un fenómeno masivo. Sabemos cómo funciona el juego; si alguna vez tu música no golpea el tambor "correcto", pronto serás olvidado. Este es el problema con seguir tendencias en lugar de crear arte real. Es por eso que Svengali nunca se apuntó a la palestra de lo comercial o superfluo.
Desde una perspectiva lírica, es un álbum que se enorgullece de su simplicidad. No encontrarás las usuales diatribas abstractas que algunos músicos utilizan para parecer filosóficos. Y en un giro irónico bastante maravilloso, en vez de concentrarse en darle sermones al público, "Alcanza el Cielo" deja que sus acordes y melodías lo digan todo sin alarde innecesario.
Muchos álbumes surgidos en la misma década han desaparecido en el olvido. Sin embargo, "Alcanza el Cielo" sigue manteniéndose en discusión entre aquellos pocos que saben apreciar lo clásico. Eso es música de verdad; no una moda política pasajera ni un grito destinado a impresionar a las masas, sino auténtico talento tal como es, sin adornos.
Así que, la próxima vez que alguien se pregunte si algunos de esos recordados álbumes antaño todavía merecen atención, háblales de "Alcanza el Cielo". Porque algunos de nosotros entendemos que, a veces, es lo simple y verdadero lo que vale rescatar, en un mundo saturado de ruido sin sentido.