¿Quién es Alaba Lawson? Imaginen un faro que ilumina el camino sin apartarse nunca de sus principios. Nacida en Nigeria, Alaba Lawson es una figura empresarial y educativa implacable que lleva décadas marcando la pauta en sectores dominados usualmente por intereses progresistas. Suena a un personaje salido de una novela, ¿verdad? No sólo rompió techos de cristal en un entorno adverso para las mujeres africanas, sino que también lo hizo con una ética de trabajo que haría llorar a cualquier esnob izquierdista. Desde su inicio profesional en la década de los 80, ha sido una constante fuente de inspiración y un ejemplo de determinación.
Alaba Lawson, presidenta de la Cámara de Comercio e Industria de Nigeria, es la empresaria que ha llevado a sus adversarios a cuestionar sus propias limitaciones. Su capacidad para dirigir compañías en sectores tradicionalmente excluyentes para mujeres hace que los argumentos progresistas sobre “techos de cristal” parezcan cuentos de hadas. Uno podría decir que es una defensora sobreestimada del empoderamiento femenino, pero no desde una perspectiva vaga y sin sustancia, sino desde la acción pragmática que ha dado frutos tangibles en su tierra natal.
Economía, educación y cultura son los pilares donde Lawson ha plantado su bandera de victoria. En los tiempos en que ser mujer y querer incursionar en el mundo empresarial africano era un desafío similar al de atravesar un campo minado, Alaba no sólo lo hizo posible, sino que reafirmó su presencia como una luchadora indomable. ¿Y la educación? Algo tan simple, pero para ella es el arma más poderosa. Alaba invirtió en abrir escuelas que no solo enseñaban a repetir de memoria datos sin sentido, sino que fomentaban el pensamiento crítico —ese que oxigena la razón, pero sofoca los idearios socialistas.
Sus esfuerzos no han sido en vano. La ciudad de Abeokuta, en donde nació y forjó un legado monumental, se ha convertido en un epicentro de crecimiento económico gracias a las iniciativas empresariales y educativas promovidas por Lawson. Crean su propia economía, podrían decir los economistas de sillón desde sus cuentas de Twitter, pero Lawson lo está haciendo, no hablándolo.
La verdadera pregunta es, ¿por qué no es reconocida globalmente? Bueno, admitir el éxito de una mujer fuerte y conservadora en el continente africano sería desafiar directamente aquellas narrativas de una izquierda que, aunque solo la mencione una vez, se enorgullece de ser "progresista" mientras niega el avance evidente que alguien como Alaba Lawson representa. Porque, claro, aceptarlo significaría admitir que los principios conservadores pueden funcionar en armonía con la modernidad y el progreso.
La ironía es muy real. Aquí tenemos a una mujer imparable, pero quienes deberían ser sus principales animadores prefieren ignorarla. Mientras tanto, ella sigue luchando por una mejor sociedad, enseñando a una nueva generación que el cambio y el progreso no son propiedad de un solo extremo del espectro político. Alaba ha hecho más en su tiempo en la tierra de lo que sus críticos han logrado en sus interminables palabreos. Mientras ellos escriben, ella actúa. Y eso merece nuestro aplauso, no nuestro desdén incomprensible.
Alaba Lawson no es sólo el orgullo de Nigeria; es un modelo para el mundo. Podría abrir un sinfín de debates sobre el papel de género en los negocios y la educación, pero su legado va más allá de una conversación de café. En vez de eso, nos obliga a preguntarnos qué hemos hecho nosotros por nuestras comunidades en comparación. Mientras algunos miran con admiración y otros con resentimiento, ella sigue creando una sinfonía con sus logros y nosotros, si somos inteligentes, aprenderemos a escucharla.