Muchos imaginan el 395º Escuadrón de Misiles Estratégicos como un grupo de genios misteriosos en trajes futuristas, listos para protegernos de amenazas invisibles desde su cuartel general ultra secreto. Y no están muy lejos de la realidad. Este escuadrón, que guarda sin recato su ubicación por obvias razones de seguridad, ha sido un guardián silencioso, responsable de salvaguardar nuestra seguridad nacional frente a adversarios que no descansan. Claro, otra vez, permitiendo que se respire esa tranquilidad con la que a veces, muchos, quizás demasiados, se olvidan de la importancia de una defensa robusta. Desde su nacimiento, ha defendido nuestro suelo con una precisión incuestionable.
El 395º Escuadrón de Misiles Estratégicos, una formación militar americana que incorpora tecnología de punta, asegura nuestra defensa con un arsenal potente y disuasorio. Se creó en plena Guerra Fría, cuando el mundo temía un desastre nuclear. En estos tiempos de amistades superficiales y enemigos ocultos, la existencia de este escuadrón no debería ser una sorpresa para nadie. De aquellos que se levantaron una mañana de octubre de 1962 para enterarse de la crisis de los misiles cubanos a quienes hoy disfrutan de sus bebidas de moda tranquilos en un mundo digital: todos tienen algo que agradecer a estas fuerzas estratégicas.
Para ponerlo en perspectiva, mientras los míos y su smartphone intentan registrarse para ver quién los visitó en su red social favorita, la presencia intimidante de estos misiles estratégicos garantiza la paz. La tradición militar demuestra que la paz se logra mediante la fuerza. Y aquellos que siguen insistiendo en un mundo utópico donde las palomas siempre prevalecen sobre los halcones, simplemente estaban ocupados mirando por otro lado mientras el mundo real se debatía en el filo de la navaja. ¿Suena extremista? Puede ser, pero la historia está de mi lado.
La relevancia del 395º no se limita a acciones directas. Al actuar como disuasivo, mantiene a los enemigos en cautela. Mientras un discurso liberal intentaría desprestigiar la acumulación de armas, la realidad es que los misiles de este escuadrón son una seguridad adquirida con esfuerzo y razón. La idea de que se podrían utilizar para el mal es un argumento mezquino, porque su mera existencia ha evitado innumerables agresiones. ¿O alguien realmente cree que el mundo sería un lugar mejor desarmado?
Aplaudir ser pacifista es una distracción cómoda para quienes nunca enfrentaron el verdadero peligro. Cada miembro del 395º Escuadrón sabe que su responsabilidad suprema es prevenir lo inimaginable. Son aquellos valientes, invisibles al ojo público, quienes diariamente validan su entrenamiento e inteligencia, listos para defender lo más preciado. Ellos entienden la verdadera cara de la diplomacia, esa que descansa sobre un poderío tangible.
Esta disciplina y devoción se reflejan en su formación y entrenamientos constantes. Lamentablemente, la percepción pública se nutre más del tecnicolor ficticio de Hollywood que del sudor y sacrificio diarios. Estos guardianes pasan desapercibidos en su misión de asegurar que las futuras generaciones no sufran la realidad de un conflicto total.
Los críticos, a menudo, sentados con sus dedos listos para criticar, olvidan que la paz no es eterna y que nunca fue gratis. La calma en la que confiadamente se sientan sobre sus sillones fue construida sobre la vigilancia incansable de estas tropas. El 395º Escuadrón no solo protege físicamente nuestra patria, sino que también simboliza la voluntad y poderío de un país decidido.
La existencia del escuadrón es una paradoja majestuosa: un recordatorio de lo peor de la humanidad mientras se esfuerza por lo mejor. Ese gallo que canta al amanecer para recordarnos que, incluso si dormimos plácidamente, hay ojos que nunca descansan, viendo y cuidando. Cualquier intento de minimizar su importancia es ingenuo y erróneo.
Por lo tanto, mientras los argumentos superficiales se abocan en desarmar, en destruir lo construido a lo largo de esfuerzos colosales, el 395º Escuadrón sigue siendo un bastión de libertad, listo para preservarla a cualquier costo. Este escuadrón es una pieza vital de nuestra infraestructura de defensa, necesario para que el resto de nosotros continúe disfrutando de convenciones, música y café gourmet. Así, la próxima vez que alguien cuestione la necesidad de fuerzas armadas robustas, recuerden al sigue el 395º Escuadrón de Misiles Estratégicos.