Lo que nos dejó la temporada 3 de Big Mouth

Lo que nos dejó la temporada 3 de Big Mouth

La tercera temporada de _Big Mouth_ reventó la pantalla en 2019 con una mezcla de humor irreverente y una exposición brutal de la adolescencia. Entre sus personajes, se profundizan temas como identidad, amor y trastornos emocionales.

KC Fairlight

KC Fairlight

La tercera temporada de Big Mouth llegó como un huracán incontrolable a Netflix en 2019, y vaya que teníamos mucho por lo cual emocionarnos – y tal vez un poco de qué horrorizarnos. Esta serie, creada por Nick Kroll, Andrew Goldberg, Mark Levin y Jennifer Flackett, se mete por tercera vez en las profundidades de la adolescencia de una forma tan cruda y honesta que uno puede reír y taparse los ojos al mismo tiempo. Comentada entre risas nerviosas en donde sea que haya adolescentes y adultos que recuerdan sus peores momentos de pubertad, la serie ha ganado un lugar especial en el universo del contenido animado para adultos.

En esta tercera temporada, Big Mouth continúa explorando los vertiginosos y caóticos cambios de la adolescencia a través de sus personajes. Andrew, Nick, Jessi y compañía enfrentan los altibajos del inicio de su conocimiento sobre el amor, la sexualidad y la identidad personal. Todo en el contexto de una narrativa que se atreve a exponer temas como la manipulación emocional, la pornografía, la vergüenza corporal y los matices de una sociedad patriarcal. Con el humor irreverente que caracteriza la serie, cada episodio es una montaña rusa de absurdos y verdades a medias.

Este tema de la identidad y el descubrimiento personal no es ajeno a Big Mouth, pero en esta temporada se enfatiza más allá de lo usual. El episodio sobre 'la cancelación de Duke Ellington' es un buen reflejo de cómo la serie no solo busca divertir, sino también generar debate en torno a la cultura de la cancelación y las implicaciones de nuestros actos en un contexto histórico. La tradición de siempre satirizar la realidad se intensifica, y los productores no tienen miedo de pisar callos o lanzar a sus personajes a situaciones incómodas que reflejan las realidades del crecimiento.

Mantener el equilibrio entre lo profundamente incómodo y lo desternillante no es fácil, pero Big Mouth lo hace de manera notable. La inclusión de nuevos personajes, como 'Tito the Anxiety Mosquito', introduce a la audiencia en la complejidad de los trastornos emocionales y la ansiedad que muchos jóvenes experimentan. Su inclusión no pasa como un simple añadido para alargar la serie, sino que presenta un contexto honesto sobre la importancia de abordar la salud mental con seriedad y empatía.

Otro aspecto que hace que esta temporada destaque es su capacidad para rendir homenaje a la diversidad de identidades sexuales. Las identidades de género empiezan a explorarse con más cuidado dentro de cada episodio, haciendo que Big Mouth pase de ser una serie de humor negro a un vehículo significativo para la representación. Las preocupaciones de personajes, como que no encajan en moldes tradicionales, son tratadas con una sensibilidad asombrosa para una serie conocida por su vulgaridad.

Sin embargo, la serie no escapa a críticas y tener diferencias marcadas de opinión a menudo es el signo de obras que se atreven a ir más allá. Algunos consideran que Big Mouth corre el riesgo de trivializar temas serios con su enfoque siempre enfocado en el humor irreverente. Por otro lado, hay aquellos que creen firmemente en su capacidad para crear diálogos necesarios que ayudan a lavar la cara de temas tabúes. Independientemente de dónde se caiga en este debate, es innegable que la serie sigue fiel a su estilo original y no retrocede ante la posibilidad de fallar mientras empuja los límites de cómo hablamos de la adolescencia y sus complicaciones.

Es evidente que Big Mouth no es para todos, pero los que hemos llegado a entender su premisa irónica y brutalmente honesta encontramos en ella un espejo distorsionado de nosotros mismos. Se destaca por no ser simplemente una comedia animada, sino un punto de partida para conversaciones sobre crecimiento e introspección. La tercera temporada ha logrado dejar una huella que probablemente será tema de discusión hasta que nuevas generaciones descubran su propio reflejo en estas historias animadas.