La Magia de Vivir con Certeza

La Magia de Vivir con Certeza

En un mundo en continuo cambio, "Sobre la Certeza" de Wittgenstein nos anima a desafiar la solidez de nuestros conocimientos. Explorar sus ideas es relevante para una generación ávida de respuestas.

KC Fairlight

KC Fairlight

Pocos días son más emocionantes que aquel en que te das cuenta de que el concepto de certeza no es tan inquebrantable como parecía. "Sobre la Certeza", escrita por Ludwig Wittgenstein y publicada póstumamente en 1969, desafía nuestra seguridad en lo que creemos saber, cuestionando las bases mismas de nuestro conocimiento. En un mundo que se mueve rápidamente, especialmente para la generación Z, este cuestionamiento es más relevante que nunca. ¿Qué pasa cuando lo que parecía incuestionable se tambalea? Vivimos en una época y un lugar caracterizados por el flujo constante de información, donde cada quién puede divulgar ideas a través de las redes. Cada vértice de las certezas antiguas se enfrenta al martillo de los nuevos conocimientos.

Wittgenstein, un filósofo austriaco que se mudó al Reino Unido, escribió este texto en un contexto de la Europa de postguerra, donde las verdades absolutas habían sido puestas en jaque. "Sobre la Certeza" se cuestiona todo lo que damos por sentado. Las certezas funcionan como pilares sobre los cuales se construyen nuestras ideas más fundamentales, desde las creencias personales hasta las verdades científicas. El hecho de que el sol salga desde el este, que la gravedad nos sujeta al suelo o incluso que el hielo es frío, son certezas que pocos se cuestionan. Sin embargo, Wittgenstein nos invita a analizar la forma en que sostenemos estas verdades.

La generación Z, nacida en la última era del milenio, ha crecido en un entorno donde la información está a un clic de distancia. Si crees que la certeza es una base sólida, piénsalo dos veces. La intuición de Wittgenstein destaca que nuestras certezas no son tan incuestionables como parecen. La educación se enfrenta constantemente a hechos contradictorios y las certezas cambian al ritmo de innovaciones tecnológicas. Podríamos verlo como un desafío, pero también como una oportunidad.

Aunque el énfasis de Wittgenstein estaba en desmontar certezas filosóficas y hablar sobre la forma en que aceptamos verdades, queda evidente que este proceso también se aplica al ámbito personal. Pensemos en nuestras certezas sobre quiénes somos. ¿Hasta qué punto nos conocemos realmente? En la juventud es frecuente cambiar de idea sobre hobbies, política o incluso la identidad de género. Estos cambios son parte del crecimiento, pero también de comprender que lo que era seguro ayer podría no serlo hoy.

Aquellos que se oponen a esta idea, a menudo de formas más conservadoras, argumentan que sin certeza no hay estabilidad. Podemos empatizar con el deseo de seguridad que todos sentimos. Sin embargo, comprender que nuestras certezas pueden ser desafiadas nos hace más resilientes y abiertos. Es natural que las dudas generen incomodidad. La incertidumbre puede causar ansiedad. Pero aprender a aceptarla es liberador.

El entorno virtual en el cual crecieron gran parte de los gen z se caracteriza por su constante flujo de datos. Cada tuit, cada post o meme desafía nuestras ideas preconcebidas y no siempre para mal. De hecho, generaciones jóvenes están redefiniendo qué significa tener certeza y abriendo las puertas a una sociedad más inclusiva. Aunque confrontar nuestras certezas penetra lo que creemos saber, muchas veces da lugar a nuevas y progresivas formas de entendernos.

Al examinar el pensamiento de Wittgenstein, algunas personas sienten incomodidad hacia el escepticismo extremo. Sin embargo, este tipo de análisis resulta liberador para las mentes jóvenes, porque aporta claridad en un mundo lleno de ideas confusas. Conectar con el espíritu de su libro implica cuestionar constantemente nuestra posición y entender que nuestras certezas no deben ser inamovibles. Esa introspección crítica es precisamente la clave para la evolución personal y colectiva.

Con toda esta reflexión, es esencial recordar que la certeza, aunque cómoda, puede ser un engaño si la usamos para cerrar nuestras mentes a nuevas perspectivas. El mensaje aquí no es simplemente abandonar todas las certezas, sino darles el valor adecuado. "Sobre la Certeza" nos recuerda que vivir en las líneas trazadas por las verdades preestablecidas nos limita, mientras que el cuestionamiento nos invita a reformular y crecer.

En definitiva, abrazar la incertidumbre puede ser la mejor forma de navegar este mundo complejo y vertiginoso. Al igual que Wittgenstein en su metafórico viaje, nos encontramos a nosotros mismos redefiniendo constantemente lo que realmente somos y lo que el mundo puede ser.