Las notas de "Siguiente", el álbum de Soulive, tienen esa habilidad única de mover a cualquiera desde el primer acorde. Lanzado en alguna parte del vasto 2019, cuando todavía creíamos que el mayor reto de la década sería escoger qué ver en Netflix, el disco es un escaparate del estilo funk/soul/jazz que caracteriza al trío estadounidense. Soulive eligió Brooklyn, el icónico y culturalmente vibrante barrio de Nueva York, para materializar su proyecto. Este lugar, conocido por su amplitud creativa, influyó, sin duda, en la esencia y profundidad del álbum. Pero ¿por qué "Siguiente" sigue siendo relevante? Porque en un mundo donde la música electrónica y pop dominan, Soulive ofrece una experiencia orgánica, llena de compases complejos y melodías que convocan a mover los pies.
Soulive, formado por Neal Evans, Alan Evans y Eric Krasno, se ha especializado en crear ritmos que capturan el espíritu humano. Su música se caracteriza por la fusión de géneros que, en lugar de sonar desordenado, crea un tapiz auditivo ordenado y armonioso. La decisión de lanzar "Siguiente" en Brooklyn no fue casual. Alborea una era donde la autenticidad vuelve a ocupar el protagonismo en la música. Quizás, también es una declaración política: la resistencia al comercialismo, y una oda a la imperfección humana, en un tiempo dorado de perfección digital.
"Siguiente" es un viaje audaz. A través de sus pistas, uno puede imaginarse realizando danzas desenfrenadas en una fiesta neoyorquina de azotea, o simplemente relajándose después de un largo día, dejando que los tonos cálidos de la guitarra de Krasno y los teclados de Neal Evans llenen el espacio. Hay que mencionar el dinamismo del álbum, ya que mientras sus notas resuenan, puedes sentir el eco de un mundo más simple que invita al público a desconectar del bullicio moderno y reconectar con lo esencial.
Si bien Soulive apela a puristas de géneros clásicos, "Siguiente" también logra un atractivo crossover brindando frescura a oídos jóvenes que buscan algo más que el simple beat constante que hoy inunda las listas de popularidad. Una parte considerable de la audiencia es gente que podría no considerarse fanática del jazz, pero que disfruta de la habilidad de la banda para contar historias sin necesidad de letras. Jovenes gen z, a menudo criticados por su brevedad en atención, encuentran en Soulive un escape cautivante. El álbum puede servir como una especie de pasarela hacia un mundo musical más profundo.
Al escuchar "Siguiente", no podemos ignorar las diferencias generacionales en la percepción de la música. Si bien las generaciones mayores pueden valorar la complejidad y la instrumentación en capas, para algunos Gen Z, la música podría parecer un arte de fondo en lugar de la experiencia central. Sin embargo, esa poca atención también puede interpretarse de manera empática como una necesidad de ambientes sonoros más auténticos, donde el jazz-funk de Soulive entra en escena como un refugio de lo prefabricado.
El discurso de que el jazz es aburrido, complejo y para un público selecto ha sido derribado por Soulive con "Siguiente". La música no solo brinda energía y emoción; ofrece un ejemplo perfecto de cómo los límites de los géneros están siendo constantemente redibujados por artistas que se atreven a seguir sus propios caminos. Además, asumiendo un enfoque liberal hacia la música, honra la diversidad de experiencias e historias y desafía a sus oyentes a abrir sus mentes y corazones a nuevas posibilidades musicales.
Considerando la política interior del álbum, "Siguiente" también abre el debate sobre el papel del arte en tiempos modernos: ¿Hasta qué punto los álbumes como "Siguiente" son meramentegestionan placer auditivo, y hasta qué punto sirven para unirnos y recordarnos que la belleza reside en la diversidad y la complejidad inabarcable del sonido humano? La música de Soulive no solo es un testamento de su habilidad técnica, sino también una resistencia al conformismo musical, un llamado a entregarse a lo que realmente nos mueve.
En última instancia, "Siguiente" es tanto un testimonio de la resiliencia artística como un recordatorio de que la autenticidad es a menudo el camino más resonante. Al aventurarse en territorios explorados pero no totalmente transitados, Soulive ofrece una declaración: lo próximo no es simplemente lo que sigue después, sino también lo que nos mueve hacia adelante, liberándonos de lo mismo y traduciéndose en un legado musical que desafía el tiempo.