A veces me siento como un personaje de una serie de televisión eterna, preguntándome constantemente: ¿cuál es mi propósito en este guion llamado vida? Puede que tú también te lo hayas preguntado mientras tratas de dar sentido a tu existencia en este mundo caótico. La vida nos lanza sorpresas impredecibles, y encontrar un propósito no es una excepción. ¿Por qué estamos aquí? ¿Qué queremos lograr? La respuesta, mi amigo, no está escrita en piedra.
La respuesta a "Por qué estoy aquí" parece prácticamente obligatoria en la lista de preguntas existenciales de cualquier ser humano, especialmente para aquellos de nosotros que buscamos entender y cambiar el mundo. Quienes formamos parte de la generación Z nos hemos criado en un ambiente muy particular, donde la tecnología y la inmediatez son reyes. No obstante, también hemos sido testigos de grandes batallas sociales y ambientales, lo cual nos ha dado una perspectiva única sobre el propósito.
Me interesa pensar en el porqué de nuestra existencia no solo desde un plano filosófico sino también desde uno personal y social. Todos tenemos una historia, un contexto, una razón por la que amanecemos y salimos a pelear nuestras propias guerras diarias. Desde un punto de vista personal, algunos encontramos sentido en nuestras interacciones diarias, ya sea a través de relaciones personales o profesionales. Para otros, el propósito yace en contribuir de alguna manera al bien común, creando un impacto positivo en el mundo.
Históricamente, las preguntas sobre nuestro propósito han sido abordadas por filósofos y pensadores de renombre. Sin embargo, en los debates actuales, están muy presentes tanto los avances tecnológicos como las luchas sociales, que replantean las viejas ideas a la luz de problemas contemporáneos. Temas como el cambio climático, la igualdad de género, y los derechos humanos recalcan la necesidad urgente de finalidad en nuestras acciones cotidianas.
Aquí es donde surgen las diferencias de opinión. Incluso dentro de la misma generación, no compartimos todos los mismos puntos de vista. Muchos, de manera legítima y reflexiva, creen que la vida carece de significado predefinido y que somos nosotros quienes debemos encontrar y crear nuestro camino. Para otros, existe un nivel de predeterminación espiritual o destino que guía nuestras vidas.
La pluralidad de ideas en el ámbito del propósito de vida hace que a veces sea un tema controversial, pero también es lo que lo torna increíblemente fascinante. Esta diversidad de pensamientos nos permite crecer y enriquecer nuestras propias creencias, porque si todos compartiéramos las mismas ideas, sería como ver solo una temporada infinita de la misma serie.
Por mi parte, considero importante abogar por el cambio social y medioambiental en búsqueda de nuestro propósito común. La generación Z se encuentra en una posición idónea para impulsar iniciativas que aborden los problemas globales. Con todas las herramientas digitales a nuestra disposición, tenemos el poder de ser agentes de cambio. Basta observar el impacto de movimientos sociales recientes y cómo han logrado una movilización en escalas que antes parecían inalcanzables.
Pero también debemos entender que las crisis personales y colectivas son parte del camino hacia encontrar por qué estamos aquí. Las dudas, los temores y las inseguridades son parte de la fórmula. Al abrazar nuestras vulnerabilidades y las de los demás, encontramos fuerza en la solidaridad, generando un entorno más humano y menos robotizado.
Por lo tanto, el "por qué" puede terminar siendo no tanto una búsqueda de un fin último, sino un proceso continuo de descubrimiento. Tal vez no tanto una respuesta final, sino una puerta abierta hacia nuevas experiencias y aprendizajes. Lo importante desde una perspectiva liberal es seguir defendiendo la idea de que cada individuo tiene el derecho de buscar y definir su propio propósito, libre de juicios externos y ataduras preexistentes.
Recuerda que tu propósito no necesariamente tiene que ser monumental o predestinado a cambiar el mundo de un día para otro. Puede ser algo tan simple como ser un buen amigo, una inspiración para otro o un marcapasos de cambios pequeños pero significativos. Si en algún momento te sientes perdido, o como si estuvieras navegando sin rumbo, recuerda que estás ahí para encontrarte a ti mismo, una y otra vez.
Para aquellos que se sienten más inclinado a tener en cuenta una perspectiva opuesta, considerar que tal vez la vida no tiene un propósito intrínseco, puede también ofrecer una libertad única: la de vivir sin el peso de tratar de encontrarse en un destino definido. Esta visión pesimista, en su aparente desesperanza, ofrece una clase de libertad rara y no menos válida.
Al final del día, sea lo que sea que signifique "por qué estoy aquí" para ti, lo importante es que lo que eres y lo que haces genera un impacto. Pequeño o grande, trata de sembrar algo positivo, porque todos estamos en este gigantesco experimento llamado vida. En este sentido, te invito a reflexionar y, si es posible, contribuir al mundo que nos rodea de la mejor manera que puedas.