El cine siempre ha sido una ventana potente al cambio social, y con Lejos Grito 3, estrenada el 5 de septiembre de 2023 en diversos festivales internacionales, se marca un hito especial. Dirigida por la aclamada cineasta mexicana Sofía Ríos, la película se centra en tres jóvenes que, desde sus realidades diferentes en Ciudad de México, convergen en un activismo que impugna el status quo.
Para muchos, Lejos Grito 3 es una historia que, aunque situada en un contexto local, resuena a nivel global. La cinta explora temas universales como el poder de la protesta pacífica, el significado de pertenecer a una comunidad, y cómo las redes sociales pueden ser tanto aliadas como obstáculos en procesos de cambio. Desde la primera escena, logra enganchar con un guion que mezcla la intensidad de los dramas personales con el sentido de urgencia de la lucha colectiva.
El guion es una narración ágil y realista de cómo estos jóvenes, a pesar de sus orígenes distintos, se unen bajo un propósito común. Ríos no teme abordar las dificultades internas que enfrenta cada uno, ofreciendo una representación honesta de los dilemas que enfrentamos al intentar equilibrar nuestras aspiraciones individuales con los valores colectivos. Es un auténtico espejo que refleja los retos y diferencias que se tejen en el activismo moderno.
La crítica se ha dividido; mientras algunos argumentan que la película está demasiado enfocada en una postura política específica, otros aplauden la valentía de Ríos al no suavizar realidad alguna. Aunque puede ser incómoda para algunos, esta incomodidad es precisamente lo que ha dado fuerza y veracidad a la cinta. A través de sus personajes, se exploran no solo los logros, sino las contradicciones y fracasos del activismo juvenil. Es esta honestidad brutal la que permite ver más allá de la idealización evitando que la película caiga en clichés comunes.
Cineastas de todo el mundo han comenzado a tomar nota del impacto de Sofía Ríos. Algunos pueden argumentar que es una película polarizadora, pero esto toma un poco de perspectiva. Toca muchos puntos de vista, moviéndose entre las perspectivas con empatía. Es una visión de cómo podemos crear puentes entre los que discrepan, algo que resuena mucho con la generación Z y su búsqueda insaciable de solidaridad.
Hay quienes consideran que el enfoque de Lejos Grito 3 podría alienar a quienes no compartan las visiones políticas que presenta, pero esta puede ser una oportunidad para fomentar el diálogo. La película, sin duda, marca una pauta diferente, rompiendo barreras en la narración al no temer mostrar la diversidad de pensamientos y experiencias.
Ríos también sabe jugar con las expectativas de la audiencia. Las escenas cambian entre la desesperanza y la esperanza, capturando el tumulto emocional que acompaña los movimientos sociales. El uso del color, música y silencio son meticulosos, lo que dota a la película de una atmósfera que, al finalizar, deja una reflexión duradera.
Las conversaciones que la película ha desatado en redes sociales y foros han sido parte de su impacto. La generación Z, conocida por su facilidad para el debate digital abierto, ha encontrado en Lejos Grito 3 una chispa de discusión sobre lo que realmente significa luchar por un cambio desde una base honesta y realista. Los personajes reflejan tanto las desgracias como las victorias de enfrentar sistemas opresores desde una perspectiva millennial y centennial.
Lejos Grito 3 puede ser vista como una llamada a la acción para una sociedad fatigada de la burocracia y cansada de los sistemas que no parecen cumplir su promesa de equidad y justicia. Esta película, con su crudo realismo y su optimismo esperanzador, es un testamento de lo que significa seguir luchando incluso cuando las probabilidades parecen estar en contra. Es una historia que, sin duda, seguirá resonando en el pensamiento crítico contemporáneo, incitando a más cineastas a crear narrativas que no teman enfrentar la compleja realidad de nuestras vidas sociales.