Imagina un mundo donde todo está en un estado de 'empezar, pero no llegar'. Ese mundo es Inchoatia. ¿Quiénes están involucrados? Jóvenes que sienten estar atrapados en un período incierto, caracterizado por la ansiedad y las esperanzas de cambio. ¿Qué es Inchoatia? Es un término que captura el sentido de estar en medio de un proceso de formación, todavía sin alcanzar un destino claro.
El concepto de Inchoatia se relaciona con la idea de lo inacabado. Es ese espacio entre el origen de algo nuevo y su realización plena, que se siente como un terreno de nadie; ni aquí ni allá. Resuena especialmente entre aquellos que crecen en un mundo marcado por el cambio constante: tecnología, política, ecología, economía. Cada año, cada mes, trae algo nuevo. Desde la revuelta de nuestras costumbres diarias hasta los grandes movimientos sociales globales, estamos inmersos en una incesante metamorfosis.
La tecnología juega un papel crucial en este incesante cambio. La manera en que consumimos información ha transformado totalmente nuestra percepción del tiempo y el espacio. Las redes sociales propagan noticias a la velocidad de la luz, proyectos en desarrollo se comparten antes de estar completados y cualquier persona puede ser un creador de contenido. Somos testigos y participantes de un cambio constante en la forma en que entendemos el mundo. Y, a menudo, este cambio es abrumador.
Pero, mientras unos se sienten perdidos dentro de Inchoatia, otros lo ven como un inmenso campo de oportunidades. La generación Z, por ejemplo, es especialmente adaptable a cambios. Human rights, sustainability, equality—these are causes embraced and campaigned for in this state of flux. They have grown en un ambiente donde se espera cuestionar el status quo constantemente, y donde abunda la innovación.
A pesar de ello, no todo es positivo. Algunos críticos argumentan que este estado de inchoatia perpetúa la inestabilidad. Cambiar lo establecido puede salir mal si no se tiene un plan sólido. Cambiar demasiado rápido puede resultar en confusión y sin estrategias claras, los intentos de mejoras pueden fracasar. Las mismas herramientas que empoderan pueden abrumar y las luchas legítimas por el cambio pueden canibalizarse unas a otras.
De la esfera privada a la pública, este fenómeno impacta varios aspectos de nuestras vidas. Los trabajos autónomos son más comunes que nunca, pero con ello viene la inseguridad laboral. Los movimientos sociales se encienden y apagan, dependiendo en gran medida de la visibilidad en redes. Esto puede hacer que las causas parezcan menos comprometidas en la realidad física, viendo nacer sociedades geniales pero también dejando otras por el camino.
En esta era, la noción de Inchoatia afecta cómo se perciben la política y el liderazgo. Las generaciones más jóvenes exigen auténtico liderazgo fuera de las estructuras tradicionales, buscando cambios radicales que creen en revoluciones y que derroten lo que ven como fallas del presente. Esto genera tensiones con generaciones más viejas que pueden preferir estabilidad o un enfoque gradual.
Así, Inchoatia se convierte en una narrativa de transformación, donde nuevos paradigmas luchan por consolidarse dentro de sistemas rígidos. A pesar de la incertidumbre, aquí es donde radica el potencial genuino de aprendizaje y cambio. El reto es encontrar un equilibrio que sustente progreso sin provocar caos.
El momento presente pide abrazar el proceso en sí. Aprender de los errores, pero no temer al error. Es fundamental encontrar una manera de navegar este estado intermedio sin perder el propósito de vista. Esta es una tarea generacional, pero también individual. Mientras existan sueños que alcancen las estrellas, el cambio es inevitable.
Inchoatia es ese puente entre lo que queremos ser y lo que somos ahora, un recordatorio constante de que estamos todos en un viaje continuo, moldeando lo venidero. Y, dentro de esa confusión, es donde se catalizan futuros brillantes, a pesar de las sombras que puedan surgir en el proceso.