El Inusual Legado de Evan Malbone Johnson

El Inusual Legado de Evan Malbone Johnson

Evan Malbone Johnson, un visionario del siglo XIX, cambió la percepción de los cementerios en Nueva York al fundar el Cementerio Green-Wood, un legendario espacio que une arte y naturaleza.

KC Fairlight

KC Fairlight

¿Quién diría que un cementerio podría ser el legado más significativo de una vida? Pero así es con Evan Malbone Johnson. Un hombre que vivió en una época pasada, en el siglo XIX, y que dejó su huella en Brooklyn, Nueva York, con su creación: el Cementerio Green-Wood. Johnson nació en 1758 en Newport, Rhode Island, en una nación que todavía estaba forjándose. Aunque se le conoce principalmente por ser uno de los fundadores del Cementerio Green-Wood, su vida fue mucho más que solo eso. Era un arquitecto hábil y apasionado que deseaba cambiar la manera en que los neoyorquinos miraban el espacio y el patrimonio incluso después de la muerte.

Johnson no solo contribuyó a los espacios físicos, sino que su vida fue un reflejo de su deseo por desafiar las normas establecidas. Los cementerios en esa época eran funcionales, grises y sombríos, pero su visión era diferente; quería que fueran un lugar de belleza y contemplación. Su enfoque radical sirvió para romper los moldes tradicionales. Y si bien su Cementerio Green-Wood podría parecer un lugar de descanso final, también representa una declaración sobre la vida: el arte y la belleza no deben abandonar nuestras vidas, ni siquiera después de que estas terminen.

Su proyecto vio la luz en 1838, y desde entonces ha sido visitado por millones, incluido un buen número de turistas curiosos. Este espacio verde ofreció una innovadora combinación de arte, naturaleza y arquitectura, rompiendo completamente con la arquitectura fúnebre tradicional. Antes de Green-Wood, la arquitectura de los cementerios raramente era un tema de conversación. Pero él se atrevió a verlo de una manera diferente, influyendo en muchos cementerios posteriores en todo Estados Unidos. Al hablar de su impacto, no podemos ignorar el hecho de que, en su tiempo, la sociedad era conservadora y poco abierta al cambio. Incluso hoy en día, nos encontramos a menudo atrapados en nuestras opiniones, tanto en la política como en nuestras vidas personales.

El estilo arquitectónico de Johnson reflejaba otros tiempos y, sin embargo, innovó para el futuro. Pensar en alguien que mezcla la arquitectura con el liberalismo ambiental en una época tan antigua es indicativo de su carácter y compromiso. Tal vez, una figura como Johnson puede enseñarnos sobre la importancia de mantener nuestras mentes abiertas, de reimaginar constantemente cómo deben ser nuestros espacios compartidos, y de desafiar las normas que nos predisponen a ser homogéneos. En un mundo donde destacarse a menudo significa enfrentarse a la crítica, su vida nos recuerda que el cambio verdadero y significativo no proviene de la conformidad.

Aunque los detractores podrían argumentar que su legado se centra demasiado en un lugar de muerte, la realidad es que el Cementerio Green-Wood es un testamento de vida, arte y arquitectura. La discusión sobre qué debe considerarse historia valiosa aparece cuando miramos la contribución de una persona como Johnson. Hay quienes creen que no tiene lugar intentar cambiar las tradiciones tan profundamente arraigadas. Sin embargo, Johnson lo hizo, y el resultado fue un hermoso espacio que sigue resonando con los ideales de belleza y tranquilidad a pesar de los años. Esto genera un debate válido sobre cómo los cementerios, y los espacios en general, pueden y deben transformarse continuamente para reflejar nuestras culturas en evolución.

A Johnson, quien entendía su momento y lugar en el mundo, no solo se le debe recordar por la creación del Green-Wood, sino por lo que esa creación simboliza. Representa no solo la muerte, sino el ciclo continuo de renovación, reflexión y reforma. Nos anima a ver nuestros entornos, tanto urbanos como naturales, como fluidos y llenos de potencial. A través de su visión, Johnson nos deja ver que, a pesar de nuestras diferencias políticas, el arte y la cultura tienen el poder de unir a las personas.

Finalmente, al pensar en el legado de Evan Malbone Johnson, pensemos más allá de los archivos históricos y los paisajes magníficos. Consideremos la valentía de innovar cuando la norma era seguir ciegamente lo ya establecido. En su tiempo, y aún ahora, debemos preguntarnos cómo podemos adoptar esa misma valentía en nuestras propias vidas: al innovar, al desafiar y al ver más allá de la superficie, recordando siempre que incluso en los lugares donde no esperamos vida, podría haber lecciones más profundas esperándonos.