Los Monjes Modernos de Esquermes: Una Vida de Devoción en el Siglo XXI

Los Monjes Modernos de Esquermes: Una Vida de Devoción en el Siglo XXI

Imagina una existencia lejos del bullicio tecnológico: así es la vida de los Bernardinos Cistercienses de Esquermes. Estos monjes modernos mezclan siglos de tradición con el mundo de hoy.

KC Fairlight

KC Fairlight

Imagina una vida alejada del bullicio y la tecnología, rodeada de libros antiguos y silencios contemplativos. Eso es lo que viven los Bernardinos Cistercienses de Esquermes, una comunidad monástica que combina siglos de tradición con una existencia en medio del mundo moderno. Fundada en el siglo XIX en Lille, Francia, esta orden religiosa proporciona un refugio espiritual y un vórtice de calma para aquellos que buscan un sentido más profundo en un mundo cada vez más superficial.

El monasterio de Esquermes es conocido por su enfoque en la oración, el trabajo y el estudio. Aunque estas actividades podrían sonar anticuadas para las mentes jóvenes de hoy, ofrecen una ventana hacia una forma de vida diferente que enfatiza el autoconocimiento y el crecimiento espiritual. Pero, ¿quiénes son realmente estos monjes y qué los motiva a elegir un camino tan distinto al de la mayoría de personas de su generación?

A diferencia de lo que se podría pensar, muchos de estos monjes no nacen dentro de familias ultrarreligiosas. Algunos llegan al monasterio después de experimentar otras carreras o tras haber vivido en ciudades masificadas y ruidosas. La transición a esta vida de servidumbre y oración, aunque desafiante, es vista como una oportunidad para conectar con una espiritualidad personal que no se encuentra fácilmente en el mundo exterior.

Una de las críticas que se suelen hacer a este tipo de vida es que representa un escapismo, una manera de huir de las dificultades y responsabilidades del día a día. Para muchos jóvenes que incluso podrían estar lidiando con la presión de las redes sociales, comprometerse a un espacio de meditación podría sonar atractivo pero al mismo tiempo completamente impracticable. Sin embargo, los monjes cistercienses argumentan que, lejos de huir, la vida monástica permite enfrentar las verdaderas pruebas de la existencia humana: el control de las pasiones, la práctica de la humildad y el servicio a los demás.

Los Bernardinos Cistercienses de Esquermes no solo se dedican a la oración y a la meditación. Parte importante de su vida es el trabajo manual. Algunos se dedican a la agricultura, cultivando sus propios alimentos, mientras que otros producen miel o elaboran cervezas artesanales que después venden para sustentar al monasterio. Estas actividades no solo les proporcionan ingresos sino que también les ayudan a mantener una conexión tangible con la tierra y los recursos, un concepto que resuena mucho con la generación actual, cada vez más preocupada por el medio ambiente.

La educación también juega un papel fundamental en la comunidad de Esquermes. A menudo, los monjes se dedican a estudiar no solo textos religiosos, sino también literatura y filosofía. Este ambiente académico no solo sirve a su formación personal sino que, además, convierte al monasterio en un centro de conocimiento al que acuden investigadores y estudiantes en busca de una visión más profunda de temas espirituales.

Para muchos jóvenes, hacer un retiro en monasteiros como el de Esquermes puede ser una experiencia reveladora. En un mundo donde la conexión digital predomina, la idea de desconectarse del ruido externo para conectar con uno mismo suena paradójica pero al mismo tiempo muy necesaria. Este retiro no procura convertir a las personas en monjes, sino ofrecer una pausa reflexiva de las convenciones modernas, promoviendo un espacio donde el tiempo parece detenerse y donde solo importa el momento presente.

También es relevante señalar que, aunque la comunidad de Esquermes ha mantenido su esencia a lo largo de los años, no son ajenos a las realidades del mundo exterior. La orden está involucrada en múltiples actividades de caridad y, a menudo, sus miembros participan en discusiones sobre temas sociales y políticos, buscando formas de integrar sus valores con el apoyo a comunidades necesitadas.

Para cada crítica de aislamiento, los Bernardinos Cistercienses ofrecen una respuesta de comunidad y conexión con lo esencial. Cuando las expectativas laborales y sociales colocan a la juventud en un carril sin fin de competencia y productividad, estos monjes sugieren que podemos vivir más simple, que podemos reencontrarnos con lo que realmente importa.

El monasterio de Esquermes, con sus puertas abiertas, invita a cualquiera que desee observar y tal vez aprender de una existencia diferente, designando espacios que, aunque históricos, pueden sorprender en su capacidad de inspirar nuevas formas de ver la vida, incluso para la generación Z. Es en estos recuerdos compartidos y en las paredes de piedra donde las historias de presente y pasado se encuentran, ofreciendo una lección: descubrir valor en la quietud, en un mundo que no para de moverse.